“La gallina se implica, el cerdo se compromete”: Evolución del compromiso en las nuevas generaciones

Cada día se hace más patente que el concepto “compromiso de los empleados” ha cambiado bastante de una generación a otra. ¿Qué es el compromiso para un Baby Boomer, un miembro de la Generación X o un Millennial? Creo que la respuesta cambiará en matices según la persona y en su esencia por cada generación. En este post trataré de explorar las claves de hacia dónde evoluciona este concepto del compromiso.

Este asunto no es ninguna tontería, el compromiso juega un papel fundamental en el rendimiento de las personas en las organizaciones y, para los que pensamos que el talento es el pilar sobre el que se impulsa toda compañía, se pone todavía más en el punto de mira de las estrategias de Gestión de Personas.

Leía hace poco en un post del blog de RRHH “En Buena Compañía” sobre este asunto. En esta breve reflexión del especialista en Gestión del Talento, Jesús Garzás, titulada “Si hay motivación, hay compromiso”, su autor insiste en que tenemos que dejarnos de complicados algoritmos para gestionar el compromiso y centrarnos en trabajarlo desde la motivación. Así de sencillo.

Tras ésta y otras lecturas relacionadas con el tema, un día se me cruzó un cable al recordar la siguiente frase de mis tiempos de estudiante:

 “La gallina se implica, el cerdo se compromete”

En aquella ocasión, el profesor utilizó esta metáfora para explicar la diferencia entre dos conceptos en la empresa; la IMPLICACIÓN y el COMPROMISO. Así, mediante esta comparativa tan gráfica (y tan de mi gusto: Ver Guía rápida para contestar a la pregunta:Si fueses un animal, ¿Cual serías?), expresaba que el empleado que actuaba como un cerdo era mejor que la gallina, pues el primero se comprometía con todo su cuerpo a la satisfacción de las necesidades de la organización, mientras que el “empleado gallina” solo se implicaba aportando parte de su energía (sus huevos).

El cerdo comprometido

Por aquel entonces compré la idea que en su día mis padres y abuelos me habían inculcado. A ellos les había ido bien así. Trabajaron toda su vida para la misma compañía y en la misma ocupación, “subidos a un tren que no hacía paradas”, comprometidos de por vida, unidos por un lazo inseparable y a veces invisible, pero muy arraigado y cosido por las costumbres, la cultura popular, el deber ser social…

¿Hoy es así? Perdonadme la expresión, pero, ¿seguimos prefiriendo ser cerdos? Ya no todos.

 Nuevas reglas, nuevos jugadores

El compromiso ya no es el que era, es otro, ni mejor, ni peor. La crisis a nivel mundial, la explosión de la globalización, la digitalización y auge de las nuevas tecnologías, la robotización y demás factores, han creado unas nuevas reglas del juego que afectan y modifican el comportamiento de sus jugadores. Se ha creado un nuevo entorno, un entorno V.U.C.A en el que el mercado es muy cambiante y las personas nos vamos acostumbrado a ello. Surgen nuevas preguntas que nos exigen ofrecer nuevas respuestas.

Antes, un empleado se jubilaba en su empresa tras cuarenta años de servicio. ¿Hoy es esto normal? ¿Quién nos dice que a día de hoy se valora en las compañías a las personas comprometidas según se entendía antes? ¿Cual es el compromiso esperado por las compañías en estos tiempos?

El cambio de paradigma laboral es evidente. Se habla cada vez más de trabajadores independientes, freelancers, Know Mads y/o de la cultura Millennial. Dicen los expertos en diversidad generacional que las nuevas “promociones” valoran mucho más que las generaciones anteriores aspectos como la conciliación de la vida personal-profesional, la flexibilidad horaria, el reconocimiento y el feedback o la posibilidad de desarrollar sus propios proyectos.

Unido a esto, la perspectiva sobre la permanencia en las compañías ha cambiado.Tal vez ahora el trabajador del presente y del futuro se identifique más con la gallina, implicándose para aportar sus huevos (su valor añadido) durante un tiempo en un sitio o varios y después en otro, en otro, en otro…

 “Si se va a terminar yendo, esfuérzate por saber qué quiere, qué espera, déjale que aporte su valor, sus huevos de oro”.

No pasa nada. El reto de las compañías y del área de Recursos Humanos en este sentido sigue siendo gestionar el compromiso a través de la motivación, tomando la precaución de definir qué es el compromiso de acuerdo al contexto actual y a las características de las diferentes generaciones. Coincido con Garzás en que el compromiso o la implicación se trabajan desde la motivación intrínseca, sin embargo, considero que antes es decisivo cuestionarse, preguntar y extraer la máxima información para construir un conocimiento profundo sobre los valores, intereses, forma de vida y cultura de las diferentes generaciones para diseñar las políticas de engagement de forma adecuada.

 “Uno de los primeros pasos sería definir qué es el compromiso en nuestra organización para atraer y construir nuestro negocio alrededor de personas que encajen en nuestra filosofía.”

Si no me equivoco, son tiempos de cambiar algunos conceptos y no perderse tanto en títulos llamativos y en campañas marketinianas del tipo; “La Guerra por.., La Retención del… o El Enamoramiento del…talento”. Me parece mucho más interesante y valioso buscar comprender bien a todas las generaciones para conectar mejor necesidades y expectativas de todos los agentes, de todos los jugadores de este juego que es la vida.

Gracias a todos los lectores, seguidores y personas que me inspiran para seguir tratando de aportar ideas en el apasionante mundo del desarrollo de personas, Mi compromiso está con todos vosotros.

Nacho Aldeguer: “la clave es encontrar tu propia voz”

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“¿Qué hace a los grandes ser grandes? Que tenían su propia voz y supieron comunicar sus mensajes”, afirma Nacho Aldeguer*, actor, actor de doblaje, músico, poeta y humorista, conocido entre otras cosas por sus papeles en series de televisión como Cuéntame cómo pasó, Isabel o La pecera de Eva.

“Tienes que superar dos grandes escollos; saber qué quieres decir y conseguir que a la gente le llegue”, opina este polifacético artista que también tiene un grupo de música, Capman, además de su propia productora, Bella Batalla.

Aldeguer es pura fantasía, creatividad, autenticidad y encanto personal, un improvisador ingenioso que destila humor por los cuatro costados. No obstante, conviene recalcar que buena parte de su éxito es el resultado de muchas horas de esfuerzo y de la pasión con la que encara cada uno de sus proyectos.

Actualmente está preparando el estreno de la obra de teatro El Amante de Harold Pinter, traducida y adaptada por él mismo. Hoy nos ha hecho un hueco en su agenda para charlar sobre talento y para explorar cómo podemos aplicar las herramientas del mundo del espectáculo al desarrollo personal y profesional.

Empecemos por el principio. ¿Qué es para ti el talento?

Es muy difícil contestar a esta pregunta de manera totalmente personal porque estoy muy influido por la definición de John Strasberg, con el que siempre hago los cursos de interpretación. Dice que el talento es la capacidad de percibir lo que estás haciendo. En su opinión, los grandes son grandes porque saben que están haciendo lo que quieren de verdad, de corazón, y si no están haciéndolo saben cómo corregirse para conseguirlo.

¿El talento es algo innato o se adquiere?

Para mí esto no es importante. Tú puedes ser una persona poco talentosa en un aspecto pero tener muchas ganas de hacer algo y que tus ganas te lleven a ser muy bueno en eso. Por el contrario, puede haber otra gente muy talentosa pero que por desidia no se esfuerce mucho y no consiga nada.

Creo que también hay gente que viene con talentos de fábrica y los aprovecha bien. Por ejemplo, tengo amigas actrices que son buenísimas y que no necesitan prepararse especialmente. Llegan y es como si lo entendieran todo ya. Yo necesito meses de preparación. Entonces, por un lado, disfruto de la preparación, pero por otro me da envidia no poder ser tan bueno llegando en el momento. Tal vez puedo serlo y no confío lo suficiente en mí mismo, o tal vez tengo que trabajar aún más mi confianza para llegar a ese nivel.

Antes mencionabas conceptos como la autopercepción, hacer las cosas de corazón, la preparación, la confianza y las ganas. En esta línea, ¿Qué más ideas consideras claves en la adquisición de un talento?

La constancia me parece un factor importante. Se trata de visualizar qué quieres conseguir y trabajar hasta lograrlo. También tienes que saber elegir bien cuáles van a ser tus fuentes de aprendizaje.

Es cierto que la constancia y disponer de buenas fuentes de aprendizaje son muy importantes en el desarrollo de un talento, pero a veces te puedes encontrar con obstáculos en el camino. ¿Cómo los afrontas?

Por definición creo que el ser humano es capaz de todo, yo soy capaz de todo y esto no significa que se pueda hacer de forma rápida. Sé que lleva un tiempo y se trata de aguantar, ser paciente y luchar hasta conseguir aquello que te hayas propuesto.

Eres actor de imagen, de doblaje, músico, poeta… ¿Cómo haces para abarcar tantas ocupaciones? ¿Cuál es tu secreto para gestionar el tiempo?

Si te apasiona lo que haces no te cuesta invertir tiempo, es algo que ya tienes ganado. Por un lado, he tenido que renunciar a cosas, por ejemplo, no salgo desde hace tiempo de fiesta. Por otro lado, no tengo horarios predeterminados. Sabiendo todo lo que tengo por delante en la semana, tengo por costumbre desde mis inicios como actor de doblaje llevar una agenda con los objetivos a cumplir. Es una organización laboral flexible que me obliga, eso sí, a estar disponible profesionalmente las 24 horas y los 7 días de la semana.

A lo largo de tu carrera has colaborado con personas reconocidas como grandes talentos del cine, del teatro y de la música. ¿Qué has observado que tienen en común?

Pienso que tienen en común una autenticidad especial. Son personas que han localizado qué querían hacer con pasión, algo profundo de su espíritu y coherente con lo que son y se han desarrollado a través de seguir su intuición. La gente que yo más admiro tiene en común su visión particular del mundo y la coherencia que mantienen con ésta. No hipotecan lo que ellos piensan por hacer felices a los demás, sino que hacen felices a los demás porque se esfuerzan por ser ellos mismos a su pleno potencial. En realidad, no sé si la palabra es esfuerzo porque quizá esa clarividencia y autenticidad les venga de fábrica y les salga sola.

Destacas la autenticidad como característica común entre las personas que admiras. ¿Qué les diferencia?  

Que cada uno tiene su manera, su estilo. Por ejemplo, John Strasberg y Will Keen, que son dos maestros de la interpretación, tienen dos visiones diferentes. Strasberg tiene un lema: “haz lo que realmente quieres hacer”, que suena muy sencillo, pero que no lo es tanto cuando planteas a la gente este enfoque. Will Keen, por contra, trabaja más desde la técnica. El primero estaría más conectado con la intuición y la emoción y el segundo con la razón y el foco en un resultado concreto. Si te fijas a lo largo de la historia de la arquitectura, del arte, de la escritura. ¿Qué hace a los grandes ser grandes? Que tenían su propia voz y que supieron comunicar sus mensajes. En el desarrollo de un talento, además de esforzarte para ser bueno en una disciplina, tienes que superar dos grandes escollos: saber qué quieres decir y conseguir que a la gente le llegue.

Esos dos escollos se pueden superar desde una buena comunicación, un talento que parece imprescindible en tu profesión y que no lo es menos para las empresas. Te hemos visto interactuando con soltura con el público en los conciertos de Capman o en el show humorístico del Debate con bate. ¿Cómo consigues conectar con tu audiencia?

Depende del medio. Como músico, por ejemplo, tengo una visión particular de los conciertos. Creo que un concierto es un dialogo, no es un monólogo. Para empezar no me gusta estar arriba de un escenario, me gustaría que existieran salas donde estuviéramos todos a la misma altura porque me encanta el mensaje de que artista y público somos lo mismo, tanto en la vida, como en el momento, como en lo que estamos creando. Necesito comunicarme con el público, saber qué le está pasando, qué le está llegando… porque siempre puedo cantar solo en mi casa.

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(Concierto de Capman en 2014)

En una obra de teatro no hay tanta interacción. Hay un “minidiálogo”, notas la energía de la sala, hay risas, pero no es lo mismo.

Como humorista, quiero entretenerte, quiero que te llegue mi mensaje. Al final, Debate con bate es un teatro discursivo. Yo te estoy contando algo muy importante para mí, que es la situación política del país, pero sé que para que te llegue tengo que entretenerte, porque la información ya la tienes en los periódicos. En Debate con bate tenemos que fiarnos de nuestras sensaciones y de nuestra intuición para desarrollar los guiones. Cuando escribo algo con Daniel Orviz, los dos vemos nuestras reacciones y pensamos que si nosotros, que somos verdaderamente exigentes, nos estamos riendo, el público, que probablemente viene a favor y a relajarse, se va a reír.

Pero, permíteme que insista…¿qué trucos darías para trabajar la comunicación de cara al público en otros ámbitos como el laboral?

Conoce al dedillo de lo que hablas, tienes que saber exactamente qué vas a contar. Cuéntalo como tú quieras y tú creas que es la mejor manera. No leas, si es posible. Imagina que vas a una obra que has pagado y los actores están con el texto delante…

También me parece que para tener perspectiva te ayuda imaginar que tú mismo vas a ser tu propio público. Te va a dar ideas como: ¿estoy siendo reiterativo en esto? Si yo fuera mi público y me dijeran esto tres veces, ¿qué pensaría?

Igual pensaría, ah, esto es importante, no lo había oído nunca, menos mal que me lo han repetido varias veces porque sólo lo había oído la última; o lo contrario, esto me parece reiterativo, ahora que lo pienso lo sé de sobra y todo el público lo va a saber. Aunque me cueste lo voy a quitar y voy a dar por hecho que todo el mundo lo sabe.

Existe una tercera opción. Pedir al público su opinión. Oye, ¿esto todo el mundo lo sabe? No pasa nada si no lo sabéis. Perdón, quería asegurarme de que no era el único tonto de la sala. La sala se ríe. Seguimos.  En los momentos en los que estás cuestionando al público, lo que saben o no, siempre está bien que, si saben, el tonto seas tú. Puedes mantenerte como el tonto esos cinco segundos y después, si tienes algo interesante que aportar y la mayoría no lo sabe, ya no eres el tonto.

Suena interesante como estrategia de cara al cliente. Se suele decir que el público es soberano y que el cliente siempre tiene la razón. Por otro lado, dicen que el lenguaje no verbal tiene una importancia capital en la comunicación. ¿Qué consejo darías para trabajar este aspecto?

A mí me sirve tomarme mi tiempo en casa, para ver cuál es mi postura corporal cómoda, relajada. Para poder ir localizando mis tensiones y verme en diferentes situaciones. A ver, si me pongo en un atril, ¿qué me pasa? ¿qué tengo más cargado? Los hombros se me cargan mucho, los puedo relajar, sí. Todo esto lo archivo y cuando me toca subir a un atril, dedico los cinco segundos en los que la gente bebe agua para acomodarme.

Bueno, ya para terminar, te voy a pedir que completes esta frase: “Todos tenemos nuestros talentos, lo primero es descubrirlos”.

Lo siguiente es desarrollarlos y disfrutarlos. Lo último no existe.

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(Imagen en exclusiva del rodaje de The Promise, película americana que se estrenará este año protagonizada por Christian Bale y Oscar Isaac).

* Para este profesional tan polifacético el mundo siempre se queda pequeño. Tan pronto le verás doblando la voz a Draco Malfoy, némesis de Harry Potter, como interpretando a personajes tan importantes de nuestra historia como el torero Dominguín en Manolete o César Borgia en la serie Isabel. Le hemos podido seguir en papeles más dramáticos, siendo Felipe, el amigo “liante” de Carlitos en Cuéntame cómo pasó, o “poniéndose en la piel” de Fernando Casado, el problemático paciente de La Pecera de Eva.

Además de actor y actor de doblaje, al incombustible Aldeguer se le da bien la música, es cantante e, incluso, se atreve con el freestyle rap. Tiene un grupo de música conocido como Capman liderado por él mismo con el que en 2010 publicó el disco llamado “Lecciones de vida”, una original fusión de rap y jazz. Por si fuera poco, posee la habilidad de tocar instrumentos como el hang, la batería y el piano. Actualmente ha creado su propia productora de teatro, Bella Batalla, y está ultimando el montaje teatral de El Amante de Harold Pinter.

Enemigos del Talento Comentarios tóxicos: “no tienes talento”

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Los talentos en ocasiones son incomprendidos, en otras, envidiados, a veces están “tapados” e incluso, pueden llegar a ser hasta desconocidos. Sabemos que nuestras mejores cualidades se van forjando a través de la experiencia y que son el fruto de años de dedicación y esfuerzo. Es por ello que, en su largo camino, podemos toparnos con una serie de barreras y dificultades para su desarrollo.

Iniciaremos con este post una serie de reflexiones con la pretensión de ayudar a identificar y, en lo posible a hacer frente a estos enemigos del talento.

El feedback: ¿herramienta de doble filo?

Aplicado correctamente, el feedback o retroalimentación es una herramienta muy potente para el desarrollo, pues ayuda al reconocimiento de áreas de mejora y a la puesta en marcha de mecanismos para su pulimiento. Además, permite potenciar cualidades desde el fortalecimiento de la autoestima que genera la recepción de comentarios positivos.

Sin embargo, a lo largo de nuestra vida nos relacionamos con todo tipo de personas y algunas veces recibimos comentarios que pueden ser auténticos enemigos de nuestros talentos. En el contexto laboral esto es más común, aunque puede ocurrir en otros ámbitos como el familiar o con nuestras amistades.

“No tienes talento”

La actriz Kate Winslet recordaba al recoger su galardón en los Premios Bafta cómo su profesor de teatro le dijo con sólo 14 años que “si se conformaba con papeles de gorda” le iría bien. Las palabras de su discurso dieron la vuelta al mundo. “A todos nos rodean personas con creencias limitantes. Te dicen ‘no vales para esto’ y, si lo interiorizas, la creencia te frenará. La crítica y la queja minan el talento”.
Afortunadamente, la actriz de Titanic se repuso y prosperó en su carrera interpretando papeles más allá de la predicción errónea del profesor, pero no todas las personas se recuperan de comentarios de esta calaña, tan mal enfocados y tan innecesariamente duros.

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Por desgracia, ya sea porque la técnica del feedback no es tan sencilla y no nos educan desde pequeños para ofrecerlo con garantías o porque existen personas que nos quieran dañar, el hecho es que en ocasiones nos tenemos que enfrentar a recibir comentarios de personas con influencia en nosotros que, lejos de ayudar, nos perjudican sin que incluso nos demos cuenta.

La cuestión es que, a propósito o no, estos comentarios que llamaremos “tóxicos”, pueden tener consecuencias muy negativas en la propia percepción de nuestras capacidades, ya sea porque distorsionen la realidad o porque machaquen, pongan límites, barreras, miedos, etc. Veamos algunas claves para combatirlos.

3 Claves para hacer frente a comentarios tóxicos

“Si conoces a tu enemigo y te conoces a ti mismo, no deberás temer el resultado de cien batallas. Si te conoces a ti mismo pero no al enemigo, por cada victoria lograda también sufrirás una derrota. Si no conoces ni al enemigo ni a ti mismo, perderás todas las batallas”. Sun Tzu, El arte de la guerra.

1. Conoce a tu enemigo

Identifica si el feedback que recibes sigue los cauces adecuados. Conoce a tu enemigo.

Para ayudarte a descubrir cuándo un comentario es tóxico veamos las diferencias más significativas entre un feedback adecuado y un comentario tóxico (Figura I):

imagen-2   Figura I.

Resumiendo, solo aceptaremos como válidos comentarios realistas, aquellos con la pretensión de ser lo más objetivos posible, que se elaboren desde la empatía y el optimismo de cara al futuro, con el foco puesto en el bien y el aprendizaje de su receptor. Tampoco nos valdrá si es evaluativo y genérico, solo lo consideraremos en caso de ser específico y descriptivo. En caso de contener alguna de las características en color rojo se tratará de un comentario tóxico.

2. Conócete

No permitas que te digan que no tienes talento. Que lo concreten y lo demuestren. Conócete bien para recibir críticas y feedbacks adecuados con una actitud abierta y constructiva.

Después de todo lo comentado que no parezca que estamos “echando balones fuera”, no todo va a ser culpa, o mejor dicho, responsabilidad de los demás. En realidad, todo depende de nosotros mismos, de cómo recibamos las criticas y en qué grado nos conozcamos. Tendremos que esforzarnos por conocernos lo mejor posible y para ello a menudo deberemos de enfrentarnos a la realidad, en ocasiones dura y difícil de asimilar.

3. Rodéate de los aliados de tus talentos

Rodéate de personas que te ayuden a desarrollar tus talentos. Personas que te digan qué se te da bien, en qué creen que puedes mejorar y que te lo argumenten.

Han existido y existen personas en nuestra vida que ejercen una influencia poderosísima en nosotros y que pueden ser impulsores en un momento determinado de uno o varios talentos nuestros, logrando que florezcan en nosotros y vengan para quedarse. Unos aparecerán por si solos, pero también puedes poner de tu parte tratando de rodearte de estos aliados del talento (1) para tu desarrollo personal y profesional.

(1) Este concepto alude directamente a un tema de un post anterior, el llamado efecto pigmalión o profecía autocumplida.

Espero haberte ayudado con este post a saber identificar y combatir a uno de los enemigos del talento, los comentarios tóxicos. ¿Se te ocurren más? Continuará…

Los talentos del viajero

En este post quiero compartir contigo una reflexión que llevo tiempo haciéndome: viajar es una poderosa forma para conocer nuestros talentos y ponerlos en práctica, así como para descubrir carencias, miedos, creencias limitantes…

Mientras viajamos ponemos en marcha una gran variedad de habilidades y competencias. Las mostramos, las desarrollamos y, a menudo, las ponemos a prueba. Como decía el autor del clásico de la generación beat, “On the road”, uno de los muchos escritores que te invitan a viajar sin parar, el camino es lo más importante.

“Nuestras maletas maltrechas estaban apiladas en la acera nuevamente; teníamos mucho por recorrer. Pero no importa, el camino es la vida”. – Jack Kerouac.

El modelo de gestión por competencias, ampliamente extendido en la gestión del talento de multinacionales de todo el mundo, se basa en el desarrollo de aptitudes, actitudes y habilidades consideradas de éxito. Esto son las competencias, el cómo llegamos a conseguir los mejores resultados.

Un eficaz método para la selección basada en competencias es el assessment center. Consiste en la realización de una serie de pruebas individuales y colectivas a un grupo de personas con unos condicionantes de tiempo, cierto nivel de dificultad y estrés. La teoría dice que exponiendo a los participantes a situaciones retadoras mostrarán sus fortalezas y áreas de mejora, es decir, sus tendencias naturales de comportamiento con un nivel de predicción cercano al 70%. Los observadores, buscarán identificar tendencias de comportamiento evaluando a los participantes y su nivel de ajuste a las competencias establecidas previamente por la empresa contratante.

La premisa que se sigue en todo momento se basa en que la manera en que nos comportamos en determinada situación de un pasado reciente es un buen predictor de nuestro comportamiento futuro en situaciones parecidas. La cuestión es que estos hábitos y tendencias se pueden modificar y potenciar partiendo de la identificación previa y de poner el foco en ejercitarlo. En la línea de Francisco Umbral

“El talento, en buena medida, es una cuestión de insistencia”

Dicho esto, no me parece descabellada la observación de que cuando viajamos, vivimos una situación nueva, que nos saca de nuestra famosa “zona de confort” y que en muchas ocasiones nos pone en la situación de poner en marcha nuestras habilidades y talentos, o lo contrario, nos permite darnos cuenta de nuestras carencias, barreras, prejuicios, creencias limitantes, inseguridades, etc. Tal vez sea interesante seguir al poeta por otros caminos menos habituales…

 “Dos senderos se abrían en el bosque y yo… yo tomé el menos transitado”. –Robert Frost.

En este sentido, te animo a viajar todo lo que puedas para disfrutar al máximo de todos sus beneficios y te voy a proponer un ejercicio de auto-exploración y de desarrollo de habilidades. ¿Te animas?

Veamos 3 ejemplos de competencias que podemos poner en práctica en nuestros viajes. Explora dentro de ti y reflexiona sobre tu desempeño como viajero. Piensa que lo que aplicas en tus viajes, lo podrás aplicar en otros ambientes, como tu trabajo.

Planificación

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Todo viaje requiere de una planificación previa. Trata de contestarte a estas preguntas. ¿Con cuanta antelación organizo mis viajes? ¿Qué cosas tengo que tener en cuenta para planificar un viaje? ¿Qué recursos necesito? ¿Qué puedo anticipar? ¿Quiero visitar una serie de lugares y el tiempo fijado está muy ajustado? Una buena planificación te ayudará a gestionar mejor el tiempo. Dedicar tiempo a la búsqueda de información también puede ser un aspecto clave a tener en cuenta…

 Comunicación

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Afortunadamente, no estamos solos en este mundo y tenemos muchos medios para comunicarnos. Desarrollar esta competencia en todos sus aspectos resulta esencial. Trata de reflexionar sobre cómo te comunicas.

  • ¿Has tenido que hablar con otra persona en otro idioma que no dominas? Practica tu lenguaje no verbal.
  • ¿Has tenido que convencer a un revisor del tren para que no te multe? Practica tu capacidad de influencia.

Estos son solo ejemplos, piensa en qué situaciones necesitas ejercitar tu comunicación y pierde el miedo, lánzate y dile adiós a la vergüenza. Recuerda, cuando viajas, ¡nadie te conoce!

Flexibilidad

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Se dice que viajar abre tu mente. Yo creo que amplia nuestra visión del mundo y nos ayuda a desentrañar nuestro significado dentro del mismo. Nos empuja a empatizar con otras personas y culturas, a entender nuestra grandeza y al mismo tiempo nuestra insignificancia. Viajar nos impulsa a conocer y entender otras versiones y puntos de vista, a adaptarnos mejor a otros contextos y a otras formas de ser.

Con una mayor perspectiva de las cosas nuestras aportaciones tienen una mayor riqueza, podemos dejarnos caer desde las alturas para observar las situaciones teniendo en cuenta más factores, desplegando el paracaídas siguiendo el ejemplo del genio del siglo XX…

“La mente es como un paracaídas… Sólo funciona si se abre”. Albert Einstein.

La flexibilidad nos ayuda a crear, a innovar, a trabajar en equipo, a liderar personas y proyectos…

La mente del viajero

Podemos complicarlo todavía un poquito más. Me viene a la mente un consejo del autor del libro “Mindfulness para llevar, aquí y ahora” de Rohan Gunatillake. En uno de sus ejercicios nos propone que observemos durante nuestro día a día cosas que haya a nuestro alrededor aplicando “la mente del turista”…

Si te pareces un poco a mí, cada vez que visitas una ciudad o un país nuevos, tu atención suele incrementarse de manera natural y sientes un interés mayor por todo lo que te rodea. A mí los edificios me parecen más cautivadores. Percibo más detalles de las personas con las que me cruzo, de las tiendas, y me es mucho más fácil estar presente mientras paseo por una calle, porque todo me resulta vivo y diferente…

…ahora contempla lo que te rodea a través de los ojos de un extranjero que está de viaje, con la frescura, el interés e incluso la ingenuidad que ello conlleva. La forma más sencilla de conseguirlo es buscar un detalle de tu calle, tu edificio o tu estación de tren en el que no te hubieras fijado antes y fomentar cierta sensación de interés o curiosidad por él.

Solamente no estoy de acuerdo con el título. Cambiaría turista por viajero, que implica mucho más.

Por otro lado, aunque pueda resultar más sencillo identificar en nuestros viajes las competencias que necesitamos para potenciarlas, pulirlas o empezar a incorporarlas, seguro que es posible aplicar esta mentalidad en nuestros entornos habituales sin tampoco obsesionarse ni desesperarse. Nadie dijo que fuese fácil.

El camino del desarrollo es un regalo que solo nosotros mismos nos podemos hacer y puede que el auto-conocimiento, el crecimiento personal y profesional, así como la mejora continua, constituyan a su vez una de las vías hacia la felicidad. Viajemos pues, no seamos solo turistas.

“El misterio final es uno mismo”. – Oscar Wilde.

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El arquitecto de las palabras

El arquitecto de las palabras sueña por las noches con sus diseños para que por el día la mano fluya libre, sin dudas ni desconciertos, sin siquiera pensamientos.

Dueño absoluto de su espacio, le encontré en la semiesquina de una calle estrecha y poco transitada del centro de una pequeña población costera de casas bajas y de colores claros a una media hora de distancia de Tánger, en el norte de Marruecos.

Desde bien entrada la tarde y hasta la medianoche se sentaba enfrente de su taller. Una sencilla mesa de madera soportaba un juego de té, un cenicero y un desgastado cuaderno. Bien pertrechado en una silla, dejaba otra libre para cualquiera que quisiera compartir su tiempo con él.

Fruto del azar o de una atracción inconsciente, ocurría a menudo que en mis habituales paseos por las serpenteantes e intrincadas calles de la ciudad me perdía hasta toparme con la esquina del maestro calígrafo. Solo o acompañado, siempre me dirigía una palabra abrazada de un gesto amable, y sentía cada vez con más fuerza la necesidad interior de conversar con él.

Una noche, caminaba otra vez sin rumbo fijo y mis pasos se orientaron de nuevo de forma inexorable hacia el rincón del artista. Le encontré solo, fumando con una expresión concentrada y al mismo tiempo relajada. Consideré que había llegado el momento de abordarle.

-Shalam Alekum. Le saludé.

Alekum Shalam. Contestó añadiendo una sonrisa suave.

Dio una fuerte bocanada a su pipa y expulsó el humo con suavidad, logrando crear un círculo. Se tomó un momento de pausa y expulsó de nuevo otro círculo más pequeño que se introdujo dentro del anterior. Parecía que tenía mucha práctica.

-Te conozco, eres el hijo del profesor español. Bienvenido a Marruecos, amigo.

-Gracias, es un placer. Le contesté.

Seguimos intercambiando frases corteses y buscando referencias el uno del otro. Se notaba que era buen conversador, pausado, claro y portador de un aura envolvente. Acompasaba su voz con los movimientos de sus manos y el resto de gestos con armonía, escogía las palabras cuidadosamente y las encajaba en su discurso con soltura y concisión. Tal vez echaba en falta más interés por su parte en mi persona, pero no me importaba, mi foco estaba puesto en él y esto sin duda lo valoraba. De estos inicios de la conversación, conocí su nombre y algunos retazos de su historia.

Nacido en Rabat en una familia de cinco hermanos, él era el pequeño. Su padre había sido zapatero y tuvo un taller en el mismo zoco de la ciudad. Profesión heredada de generación en generación, el mayor de sus hermanos seguía dando continuidad al negocio familiar. Él por su parte, tuvo la oportunidad de estudiar y trabajó durante muchos años en las estaciones de ferrocarril de todo Marruecos. Sus últimos años antes de jubilarse los pasó como jefe de la estación de Meknes, ciudad al sur de Tánger.

Actualmente tenía un taller pequeño, repleto de cuadros, bocetos y fotografías de todos los colores y tamaños, aunque sí se podía apreciar un estilo unificador.

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Me siguió contando que desde pequeño le llamó la atención la escritura y la Literatura, el estilo, la forma, la estructura y por supuesto el fondo, los significados y el poder de la palabra. Su relación con la caligrafía empezó a muy temprana edad. Lector empedernido, se sabía de memoria parte del Corán y presumía de poder recitar algunos versículos del libro sagrado del islam al revés. Bromeé con él diciéndole que ya era hora de que un musulmán leyese “como Dios manda”.

En esto se ponía serio. “La lectura me abrió los ojos y pronto combiné la contemplación con la acción. De pequeño repetía todas las letras que veía en libros, paredes y carteles una por una, mil y una veces. Cuando descubría un trazo nuevo lo buscaba replicar y no paraba hasta calcarlo a vista de pájaro. Pasé mi infancia jugando con las palabras y las letras. Mientras los otros niños corrían, saltaban y bailaban, yo dibujaba y dibujaba. De vez en cuando soñaba con combinaciones imposibles, símbolos, nuevas construcciones…”

Una vez que sentí que me había ganado una porción de su confianza, me veía preparado para seguir tirándole de la lengua y de esta forma ir entrando un poco más en materia.

-Bueno, entonces te dedicas a esto, ¿no? Eres calígrafo y vendes tus trabajos como artista como una especie de pintor, ¿cierto?

Cuando preguntas buscando inducir la respuesta puedes, o bien encontrar la respuesta que esperas y no conseguir ninguna información; o por el contrario, provocar una respuesta diferente y opuesta, abriendo nuevas vías a la conversación. Afortunadamente, hay personas que se desmarcan de este tipo de preguntas dirigidas y flotan en otras direcciones. Algunos explotan con vehemencia y reaccionan con una negativa rotunda como inicio de su discurso.

Éste, más diplomático pero siempre firme en sus convicciones, se arrellanó en su asiento, me miró cuidadosamente y con una intensidad calmada, como si estuviera calibrándome y al mismo tiempo poniendo orden a sus pensamientos. Dio una fuerte chupada a su pipa y dirigió su mirada a la Luna, que aparecía tímidamente entre las nubes, asomándose poco a poco, de manera discreta. Le seguí en sus movimientos y me alojé en su visión del astro, esperando con calma su réplica. Comprendí que con él existía solo un ritmo y o te acoplabas o te quedabas fuera.

Estuvimos unos segundos en silencio ensimismados, cual lunáticos, en la contemplación de la perfecta redondez y demostración de poderío de la gran bola blanca, que iba adquiriendo paulatinamente mayor protagonismo. Cuando lo consideró oportuno, el artista empezó a hablar.

-Yo no soy calígrafo, soy arquitecto de las palabras. Mis trabajos son únicos, fruto de la inspiración, del trabajo y del estudio previo. Nunca hago nada que sea exactamente igual, cada trabajo es diferente. Lo que puedas encontrar en el taller son ejemplos de lo que puedo hacer, pero no están a la venta.

Asentí fingiendo comprensión. ¿Arquitecto de las palabras?, ¿no vende lo que hace? Sabía que no me iba a desilusionar. Le hice un gesto con las manos indicándole que por favor continuase.

-Cada palabra tiene un significante y un significado, los cuales no escapan de una tradición, un origen, una cultura…Yo visualizo cada palabra como una construcción. De esta forma, si diseñamos por ejemplo un nombre propio, será importante definir qué letra será el pilar principal que sostenga nuestro edificio, cuál o cuáles serán nuestra fachada, las puertas y ventanas, el tejado y todos los demás elementos que constituyan un todo uniforme. Además será necesario entender y transmitir el alma del concepto. La escritura árabe, así como el arte que se observa en la arquitectura musulmana se asienta en los dibujos geométricos, los colores y las formas. En mis creaciones busco ser fiel a la tradición islámica incorporando mi estilo propio. Cada trabajo es un mundo. Se trata de representar la esencia de la cosa, ya sea material o inmaterial, así como sus particularidades dotando de personalidad a cada elemento (cada letra) dentro de un todo (la palabra).

Hizo una pausa para fumar y aproveché para hacerle una petición de manera algo enrevesada.

-Verás, hay un nombre que para mi resulta muy importante y que me gustaría que me escribieses. ¿Cuánto tiempo te llevaría?

-Treinta segundos. Repuso instantáneamente.

-De acuerdo. Le dije el nombre y le expliqué lo que significaba para mi.

Se levantó de la silla y me pidió que le acompañase hacia el interior de su taller. En la mesa de madera enfrente de la puerta, iluminados por un candil que arrojaba una luz mortecina, había dispuestas unas pequeñas hojas de papel, una pluma y un bote con tinta. Tras limpiar cuidadosamente la pluma, la introdujo con suavidad en el bote, escogió uno de los papeles y empezó a dibujar con una firmeza automática sorprendente, como si supiese de antemano lo que iba a hacer. En esos treinta segundos sentí que se paraba el tiempo, el maestro condensaba todo su arte en la acción y yo me preguntaba cómo era posible que una labor de artesanía de enorme valor pudiera realizarse en menos tiempo del que se dedica a poder entenderla.

“Yo visualizo cada palabra como una construcción”

Me explicó que la fuerza del nombre que había escogido y del concepto la llevaba la letra A y que por esa razón ocupaba un lugar central en la composición. Me señaló cada letra y su grado de relevancia, haciendo de nuevo hincapié en que se trataba de un trabajo único. También me aseguró que cualquier lector de origen árabe podría entender su significado literal, quizás no en todos los casos los guiños culturales, históricos y a menudo geográficos propios de su estilo.

Intenté hacer mi propia interpretación en voz alta, que me condujo a un barco cargado de tesoros peleando contra un temporal. Sonriendo, me dijo que todo era posible.

Intuí que no me acercaba a la realidad y probé a sondearle un poco más acerca de lo que él veía.

-Oye, pero dime, ¿qué expresa entonces?

Me miró entonces con fijación a los ojos y con un gesto me pidió que le acompañase de nuevo a la calle. Tomamos asiento. Había cogido un secador inalámbrico y secaba lentamente su obra sujetando con delicadeza las esquinas del papel y volteándolo con soltura. Cuando hubo terminado, me lo devolvió y me dijo:

-Obsérvalo con atención. Una de las virtudes del arte es que nos acerca desde lo estético a nuestra propia naturaleza. El arte, aunque tiene sus referencias, sus modelos, sus esquemas y sus teorías al igual que la ciencia, a diferencia de esta deja siempre un margen para salir libremente de nosotros con su irresistible pureza, porque no tiene nada que demostrar. Para mi esta composición tiene parte de ti y parte de mí, yo soy la mano ejecutora, con mi parte “libre” y mis preceptos y conocimientos previos, pero después estás tú y todo lo que emanas. Me he proyectado en ti y he intentado impregnarme de tu esencia e imbuirme de la idea que me dijiste que significaba ese nombre para ti. Espero haberme acercado a lo que esperabas.

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Se detuvo y me dejó tiempo para introducirme en el dibujo y reposar sus palabras. Me estaba hablando de mi esencia, mi ser, de conexiones que sonaban a místicas y mágicas entre personas a través de un medio insospechado por mi hasta ese momento.

¡Vaya si me interesaba! De mi nombre, interpreté internamente muchas posibilidades conectándolas con lo que conozco de mí y mis motivaciones, intereses, tendencias, miedos, deseos, inclinaciones y demás, pero lo hice en silencio. Consideré que no es un asunto que se domine con facilidad.

 

Me sentí seguro de que la curiosidad era el motor de ese barco de vela que seguía visualizando y ya empezaba a ir a la deriva en mis pensamientos cuando volví a escuchar de nuevo su voz.

-Durante el invierno y la primavera doy clases en una escuela privada en Barcelona. El problema es que los jóvenes de ahora solo se preocupan por la estética y yo les trato de transmitir que si bien la técnica y el estilo son importantes, con esfuerzo, estudio y mucha práctica esto se puede aprender. Pero lo más importante es dotar de alma y profundidad a nuestras obras. El verdadero poder de todo esto radica en desarrollar tu auto conocimiento para transmitir emociones e ideas representativas, un alma, un propósito. Cada uno cuando escribe deja unas líneas maestras de su ser, un mapa del tesoro que conduce a nuestro corazón, una guía para entendernos, para expresarnos, para mostrarnos sin ambajes ante el ojo entrenado. Ese es el principal fin que persigo en mis clases, que se conozcan mejor para hacer obras personales e impregnadas de su esencia. ¡No más imitadores!

Complacido por sus palabras, le expuse mi interés por la grafología y su aplicación en el campo de la selección de personal. Le conté mi experiencia con unos proveedores de un servicio que consistía en pedir a los participantes que escribiesen de su puño y letra una carta de presentación en la que mostrasen su disposición y méritos como candidatos para un puesto determinado. Con esa información, los analistas grafólogos preparaban un informe extenso en el que se exponía en detalle las características competenciales del candidato, se planteaban una serie de conclusiones sobre éste y la conveniencia o no de incorporarlo.

Mientras hablaba me escuchaba con aparente atención y asentía con la cabeza. Cuando estaba finalizando mi intervención, un sujeto barbudo y de mediana edad, sucio y ciertamente harapiento se nos acercó y se dirigió a mi interlocutor. Tras intercambiar en árabe unas pocas palabras, el artista se dirigió a mí y me pidió veinte dírhams.

– Por el trabajo. Dijo con sencillez.

– Disculpa, lo había olvidado por completo. Contesté avergonzado por mi despiste.

Saqué del bolsillo la billetera y no me costó mucho encontrar un billete de veinte, uno de los azules. Se lo alargué y éste a continuación se lo puso en la mano al otro hombre. Éste se alejó.

Cuando se acercó una familia de españoles e iniciaron una conversación con el calígrafo sentí que la magia del momento se había perdido y que ya iba siendo hora de retirarme. Le agradecí el dibujo y su tiempo y me despedí discretamente.

Pasadas no más de dos horas, desde una terraza cercana pude escuchar el sonido de un laúd procedente de la esquinita del artista. Toda una telaraña atrayente para artistas y curiosos. Un pequeño oasis en el que pararse a tomar un té, conversar y aprender con un personaje real que parecía salido de un cuento. El arquitecto de las palabras.

 

 

Checklist para el perfil profesional: las 7 C´s

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En este post se propone un método basado en la lista de comprobación o checklist para comprobar, valga la redundancia, que todos los aspectos básicos han sido cubiertos para disponer de un perfil profesional competitivo como punto de partida para la participación en procesos de selección.

 

Esto no es más que aplicar el sentido común para definir unos pasos mínimos necesarios y hacerlos explícitos. No solo ofrecerán la posibilidad de verificación, sino que también inculcarán una disciplina para conseguir el máximo rendimiento.

Si quieres ir directamente a los 7 pasos para comprobar la idoneidad de tu perfil profesional, pasa directamente al apartado final.

Si antes quieres conocer el origen del checklist y su importancia, veamos cómo surgió esta metodología:

El origen del checklist

Si hablamos de checklist, muchos pensarán en Atul Gawande, el autor del famoso libro “El efecto checklist”.  Este cirujano americano, nos introduce en el origen de la lista de comprobación. Este es un breve resumen:

En octubre de 1935, el ejército de Estados Unidos organizó una competición para que los industriales aeronáuticos concursaran por el contrato para fabricar la siguiente generación de bombarderos de largo alcance. Durante las primeras evaluaciones, el resplandeciente Model 299 de Boeing había derrotado de forma aplastante los diseños de sus competidores El avión de Boeing podía transportar 5 veces más bombas de lo que pedía el ejército y podía volar a mayor velocidad. Sin embargo, en el primer ensayo de vuelo con tripulación, éste entró en pérdida, giró sobre un costado, se estrelló y explotó en llamas. Dos de los cinco miembros de la tripulación murieron, entre ellos el piloto.

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La investigación posterior puso de manifiesto que no se había producido ninguna avería mecánica. El accidente se había debido a un “error del piloto”. El nuevo avión, mucho más complicado que los aparatos anteriores, exigía que el piloto prestase atención a los 4 motores, al tren de aterrizaje retráctil, a los alerones, al compensador y a las hélices de velocidad constante. Mientras hacía todo esto, al piloto se le olvidó abrir un nuevo mecanismo de cierre de los controles del timón de profundidad. El ejército del aire declaró vencedor el diseño de Douglas, más pequeño y Boeing estuvo a punto de quebrar.

No obstante, el ejército sí compro unos cuantos aparatos a Boeing como aviones de prueba, y algunas personas con acceso a información privilegiada siguieron convencidas de que el aparato era válido. De manera que un grupo de pilotos se reunió y se planteó qué hacer. En vez de exigir una formación complementaria, a los pilotos del Model 299, que ya de por sí tenían la mejor, se les ocurrió algo genialmente sencillo: crear una lista de comprobación.

Los pilotos de prueba redactaron una lista sencilla, breve y pertinente: era lo bastante corta como para caber en una hoja, con casillas paso a paso para el despegue, el vuelo, el aterrizaje y rodar por la pista. Incluía lo que todos los pilotos saben que tienen que hacer: comprobar que los frenos se han soltado, que los instrumentos de a bordo están listos, que la puerta y las ventanillas están cerradas, etc. Todo eran detalles que uno no imaginaría que pudieran suponer tanta diferencia. Pero con la lista de comprobación en las manos, procedieron a pilotar el Model 299 un total de 2,8 millones de kilómetros sin un solo accidente.

Finalmente, el ejército compró casi 13.000 de aquellos aparatos que, bajo el nuevo nombre de B-17, iban a ser decisivos para la superioridad aérea en la Segunda Guerra Mundial frente a la Alemania nazi.

Antecedentes al checklist

En 1847 el doctor Semmelweis, médico húngaro de origen alemán que hoy es reconocido como el creador de los procedimientos antisépticos, observó que la mortalidad por sepsis puerperal (respuesta inflamatoria general, que puede afectar tanto a las mujeres tras un parto o un aborto, como al recién nacido), era mayor en el hospital general de Viena que en la clínica de comadronas. La diferencia radicaba en que,  en el hospital, los médicos iban a la sala de partos directamente al salir de la sala de disección. Ante dicho descubrimiento, hizo que se lavaran las manos con agua de cloro al entrar en la maternidad y en un mes la mortalidad por fiebres puerperales pasó de un 27% a un 0,2%.

Desde que se introdujo el checklist en los procesos de los hospitales se ha producido una reducción sustancial en el número de fallecidos en todo el mundo.

Checklist With Green Checkmark Icon

2 razones que explican la necesidad del checklist

En un entorno complejo, los expertos se enfrentan a 2 dificultades principales. La primera es la falibilidad de la memoria humana, sobre todo en cuestiones rutinarias, que se pasan fácilmente por alto debido a la presión de acontecimientos más urgentes.

Otra dificultad no menos importante es que la gente es capaz de confiarse tanto que se salta pasos incluso cuando los recuerda. En los procesos complejos, al fin y al cabo, ciertos pasos no siempre importan. Quizá los controles del estabilizador de los aviones suelan estar abiertos y la mayor parte del tiempo no tenga sentido comprobarlo, hasta que un día se encuentren cerrados y la comprobación suponga la diferencia entre la vida y la muerte.

Si estás interesad@ en profundizar en el tema desde el punto de vista psicológico, una referencia interesante es la Teoría del Error Humano de Reason (supongamos que aunque solo sea por el apellido, lleve la razón. Un chiste malo no hace mal a nadie, ¿verdad?).

Las 7 C´s para comprobar tu perfil profesional

Tras la explicación de los orígenes y de la importancia del checklist, aquí se plantean una serie de aspectos para comprobar si tu perfil está preparado para competir en el mercado laboral con garantías de éxito:

  1. Coherencia

    ¿Existe coherencia en todos los apartados de mi perfil?

Tal y como comentaba en el post anterior, estrategia de cierre en una entrevista de trabajo, es importante que tu perfil muestre una coherencia en todo lo que comentas, para la cual ordenarlo con una estructura a modo de historia puede facilitarte este aspecto. Cuando lo construyas y posteriormente hagas la comprobación de la coherencia, pregúntate: ¿mi historia es creíble?; ¿sigue un orden cronológico?; ¿están alineadas mi formación y mis experiencias profesionales? Si, no, ¿por qué?

  1. Claridad

    ¿Mi perfil es comprensible para aquel público objetivo al que me dirijo?

Asegúrate de que en tu perfil eres lo suficientemente claro acerca de quién eres (aquí hasta dónde decidas contar), a qué te dedicas y/o te quieres dedicar, en qué sectores has trabajado y para qué clientes, etc. Es importante comprobar que está reflejado de manera ordenada y estructurada, que no hay fallos ortográficos, siglas no explicadas, ni frases complejas o redundantes. Léelo en voz alta y compártelo con personas de confianza y pregúntales si lo entienden y que te señalen aquello que no comprendan.

  1. Conexión

    ¿Mi perfil está adaptado al público objetivo al que me dirijo?

Es interesante conectar con el público objetivo al que te diriges. Tu perfil debe por tanto adaptarse al máximo a tu audiencia en diferentes cuestiones. Se recomienda disponer de un perfil genérico concretando lo máximo que se pueda aquellas posiciones a las que optas, tanto en tu perfil de linkedin como en tu CV. Una vez hecho esto, conviene tener preparados perfiles específicos para adaptarlos al target concreto (empresa, sector, etc.). En este sentido, será básico informarnos acerca de los valores y cultura de la empresa, los perfiles que demandan, etc.

Aquí se señalan algunas claves a tener en cuenta para conectar con tus “targets”:

  • Lenguaje: según el caso, puede convenir el uso de un lenguaje más cercano e informal u otro más formal. Por ejemplo, hay sectores como el bancario y farmaceútico que exigen mayor formalidad de manera tradicional, lo cual refleja seriedad, rigor, etc. Por el contrario, en el caso de las start ups, podrían valorar más un acercamiento más informal y que refleje un enfoque natural y fresco
  • Diseño: la forma importa y puedes trabajar el estilo en cuanto a los colores utilizados, valorar la inclusión de imágenes, estructuras, espacios en el texto, etc. Por ejemplo, si optas a trabajar en BBVA, ¿por qué no diseñar tu CV del color azul corporativo de este gigante bancario?
  • Contenido: tanto las personas como las empresas valoramos las cosas desde diferentes canales. Existen 2 canales muy claros: el racional y el emocional. Investiga a la empresa a la que optas y construye tu propuesta de valor en función de qué canal conecta mejor con sus características. En la parte racional conviene sobretodo incluir números y datos acerca de tus éxitos y logros. En el aspecto emocional conviene conectar desde el impacto a través del uso de palabras clave, enfoques personales, motivaciones, intereses, etc. De todas formas, se recomienda hacer un buen “mix” de ambos aspectos en todo caso.
  1. Competencia

    ¿Mi perfil refleja mis fortalezas como profesional?

Es importante comprobar que expresas de alguna manera o pones al menos de manifiesto tus competencias. Cuando hablamos de esto nos referimos a tus habilidades, actitudes y conocimientos.

Por un lado, se recomienda expresarlas de forma explícita concretando tus fortalezas directa o indirectamente. Por ejemplo; “destaco por mi capacidad para  el trabajo en equipo” o “tengo facilidad para integrarme en equipos de trabajo y me motiva la consecución de los objetivos comunes”.

Por otro lado, puedes incluir dichas competencias como elementos que se puedan leer entre líneas. Por ejemplo, un CV con  estructura, claro y correctamente sintetizado denota dotes de comunicación y de priorización. En Linkedin, puedes pedir recomendaciones en las que se comenten tus competencias o, en el apartado de validaciones, incluir aquellas competencias en las que destacas.

¡Ojo, se contrata también por valores y competencias!

  1. Calidad

    ¿Mi perfil marca alguna diferencia con respecto a mi competencia?

Es también interesante atender a la calidad del contenido. Trata de construir una imagen en tu perfil de fiabilidad (sin errores) y que refleje tus dotes de comunicación (trata de priorizar y resaltar la información clave que aportas).

No pases desapercibid@ y ponte en valor: genera una Propuesta de valor para el contratador (PVC).

Al final te interesará que quien lea tu perfil se quede con las 3 ideas básicas que quieras resaltar y que te diferencien de la competencia. Esto pasa por tus competencias, tus especialidades, etc.

  1. Cantidad

    ¿Mi perfil está equilibrado en cuanto a la cantidad de  información que aporto?

Un reclutador puede tener que ver 300 perfiles de linkedin o CVs en un día, así que valorará perfiles que contengan la información necesaria y justa para decidir si pasas o no a la siguiente fase. Prioriza la información clave, usa frases cortas, resalta conceptos fuerza, incluye un extracto a modo de resumen ejecutivo, etc.

Recuerda: un CV de más de 2 páginas no es competitivo.

  1. Confianza

    ¿Mi perfil transmite confianza?

Este es el objetivo a lograr, ganarte la confianza del que contrata: “te contrato porque confío en que lo vas a hacer bien”.

Esto lo lograrás cubriendo los puntos anteriores e incorporando aspectos como tener una foto que genere un impacto positivo, recomendaciones, cartas de presentación, validaciones de aptitudes, etc.

La vida te enfrenta a muchas dificultades y conviene estar preparado para afrontarlas de la mejor manera. Esta es una propuesta para preparar y comprobar las herramientas más comunes para encontrar trabajo. ¿Te animas a probarlo?

Estrategia ganadora de cierre en una entrevista de trabajo

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Ahora que se acerca el verano las empresas empiezan a pensar en atraer nuevos talentos. Si estás en proceso de búsqueda, es un buen momento para preparar las entrevistas y en este post, quiero aportarte un consejo para enfocar un momento determinante de la misma que suele ser temido por parte de los entrevistados. Se trata de la famosa pregunta final:

¿Cuáles son tus fortalezas y áreas de mejora?

Volveremos a ello, pero antes haré un pequeño inciso. Me gusta ayudarme de las características formales de los cuentos o fábulas para ilustrar cómo preparar una entrevista de trabajo.

Una entrevista de fábula

Un cuento o fábula, en su formato clásico, tiene una estructura lineal que se suele resumir en una introducción, un nudo y un desenlace.

  • La introducción: es recomendable para conseguir atraer a tus lectores empezar con fuerza en la introducción para llamar la atención y sobretodo poner en contexto para que éstos se vayan adaptando al marco que les presentas y puedan después seguir el hilo de la historia que quieras relatar.
  • El nudo: ésta es la parte de la historia en la que podrás extenderte más y en la que quizás el contenido cobre más importancia.
  • El desenlace: en este punto se recomienda construir un final que sorprenda, que agite emocionalmente o que deje algún tipo de poso en el lector.

¿Cuantas veces hemos preguntando a alguien que tal ese libro o película?, y nos han contestado: bien, pero el final me ha decepcionado.

Es importante que pongas punto y final a tu cuento logrando dejar un buen sabor de boca en tus lectores, porque si no, corremos el riesgo de que todo nuestro esfuerzo previo se diluya por un final decepcionante.

Además del cuidado de la estructura, puede resultar interesante mantener una cierta coherencia, un ritmo adecuado, que no necesariamente uniforme, así como incluir algún tipo de moraleja que constituya una enseñanza y que aporte un conocimiento concreto que el autor quiera compartir con sus lectores.

En mi opinión, lo mismo ocurre en una entrevista de trabajo, en la que es importante cuidar todos estos detalles.

Un clásico… ¿de terror?

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Este post se centra en el desenlace de una entrevista, en la parte final del cuento, concretamente cuando se solicita a los candidatos que realicen una autoevaluación acerca de sus fortalezas y áreas de mejora.

Esta pregunta final, que es todo un clásico, nos permite a los entrevistadores contrastar lo que hemos ido identificando a lo largo de la entrevista, extraer información nueva acerca de las cualidades de la persona partiendo de la idea de que “nadie se conoce mejor que uno mismo” y medir el grado de autoconocimiento del candidato. También, sirve para evaluar el grado de autocrítica, confianza, sinceridad, etc.

Por otro lado, es normal que este momento resulte incómodo, dado que a muchas personas les cuesta hablar de sí mismas, ya sea para “echarse flores” o para hacer autocrítica ante una persona que no conocen y que tiene que tomar una decisión basada en la entrevista. Aquí entran en juego muchas variables que pueden hacer este momento muy difícil: inseguridad, exceso de autoconfianza, tentación de mentir, nervios, no haber reflexionado suficiente sobre ello, etc.

Veamos un ejemplo de esta parte de la entrevista:

Técnico de selección: dime; ¿cuáles son tus principales fortalezas y áreas de mejora?

Candidato A: esto…eh…pues soy una persona muy trabajadora, perseverante, orientada a resultados, trabajo muy bien en equipo…

 Técnico de selección: ¿y tus áreas de mejora?

 Candidato A: ¿te refieres a mis debilidades? Bueno, pues soy muy perfeccionista y esto me hace trabajar mucho y no me deja tiempo para mi…

Este es un ejemplo de situación que vivimos todos los días los que nos dedicamos a la selección de personal. No digo que esté mal, de hecho en este diálogo se observa cierta coherencia entre virtudes y áreas de mejora y no hace quedar mal al candidato. No le hace quedar mal, pero, ¿le hace quedar bien?

Mi conclusión es que la mejor forma de abordar este momento es prepararlo desde una reflexión profunda y la construcción de un discurso ordenado, coherente, imaginativo, diferente a lo común y que deje un “buen poso” o moraleja en el entrevistador. La clave es que cuando te vayas de la entrevista, el entrevistador se quede con las ideas principales que hayas querido transmitir de la forma que tú hayas querido hacerlo.

Hay una frase que me gusta mucho que creo resume lo que quiero expresar:

“El cuento que te cuentas es el que cuenta”.

Prepara tu cuento, procura que éste sea real y cuéntatelo muchas veces. Cuando estés listo, cuéntaselo a otros, éstos te creerán y conseguirás algo muy importante: CONFIANZA.

Si, pero, ¿qué me propones?

Pivota sobre tu talento principal

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Una forma de encarar esta pregunta consiste en cambiar los esquemas y las reglas establecidas. Se trata de no considerar las fortalezas y las áreas de mejora como compartimentos estancos, sino de visualizar la cuestión como “un todo” en la línea de pensamiento aristotélica; «el todo es mayor que la suma de sus partes». Te propongo seguir esta secuencia:

  1. Identifica aquél talento que tengas más desarrollado, seguramente este sea el más innato y que lo hayas ido trabajando naturalmente hasta llegar a dónde estás.
  1. Una vez identificado, encuentra un lenguaje metafórico que te ayude a comprender mejor ese talento y sus derivadas. Nuestro consciente, el inventor de dicha narrativa, no pondrá resistencia a una nueva perspectiva y te ayudará a visualizar con claridad lo que quieres contarte y contar a los demás.
  1. A partir de aquí, aplica la razón para reforzar tu discurso de manera coherente y argumentada, exponiendo hechos y ejemplos de las diferentes derivadas de ese talento que repercuten favorablemente en tu día a día y a ser posible en el marco de tus experiencias laborales.
  1. Para cerrar el círculo, desarrolla la explicación de tus áreas de mejora con un lenguaje positivo y un enfoque hacia la mejora continua, “pivotando” también desde ese talento principal y buscando explorar sus contrarios clásicos (introversión vs extroversión, pensamiento-acción, personas vs procesos, etc.)

Sigamos con un ejemplo de esta práctica en una entrevista…

Técnico de selección: ¿Cuáles son tus principales fortalezas y áreas de mejora?

Candidato B: lo tengo claro, mi principal fortaleza es la capacidad de planificación. Soy una persona que desde siempre me ha gustado tener claridad acerca de lo que va a pasar para anticiparme a los acontecimientos. Por ello, tanto en mi vida personal como profesional, he ido adquiriendo hábitos de forma natural como planear con antelación mis vacaciones, hacerme hojas de seguimiento para ver si voy cumpliendo con los objetivos que me marco, apuntarme actividades según plazos y prioridades, etc.

Técnico de selección: de acuerdo. ¿alguna más?

Candidato B: la verdad es que creo que sobre esta cualidad orbitan muchas otras. Me explico, no soy una persona muy espontánea, pero si reflexiva y como te comentaba, este foco planificador me conduce a tratar de anticiparme a las situaciones para ofrecer la mejor respuesta que pueda dar. Así por ejemplo, dedico tiempo a prepararme las reuniones de trabajo para aportar ideas y soluciones, si tengo que hacer una presentación de cara al público me la preparo previamente o cuando tengo que tomar una decisión me gusta analizarla desde varios puntos de vista y teniendo en cuenta los impactos de cada una de las alternativas, los plazos, etc. 

Técnico de selección: ¿y si no dispones de tiempo?

Nota: podría no hacerte esta pregunta, pero la utilizaremos para expresar que te está dando una oportunidad, ¡no lo veas como un problema y sácale provecho!

Candidato B: precisamente iba a hablarte de ello cuando te comentase mis áreas de mejora. Es cierto, no siempre tendré todo el tiempo que me gustaría para hacer las cosas a mi manera. Lo bueno es que creo que es importante ser consciente de ello y además, me estoy esforzando por agilizar mis procesos de preparaciónPor un lado, está el hecho de que a medida que voy cogiendo soltura en una actividad, voy necesitando cada vez menos tiempo para la planificación. Por otro lado, me considero una persona práctica y trato de aprovechar las herramientas de trabajo que genero para ganar tiempo. De todas maneras, considero clave conocer esta tendencia mía y todos los días trato de equilibrarme mejor para pasar a la acción con más rapidez, aunque no quiero perder de vista que mi cualidad principal es la que me hace crecer y seguirá haciéndolo, porque me gusta ser así.

 El candidato de este ejemplo explica su mayor fortaleza y cómo la aplica en el entorno laboral. Además, la conecta con otras cualidades argumentando de forma coherente las conexiones con la principal, aportando ejemplos. Después, cuando el entrevistador le interpela con una pregunta referida a los inconvenientes que ésta característica puede tener, reacciona con habilidad para dirigir la respuesta a la parte de las áreas de mejora.

En este apartado, se muestra autocrítico y asevera ser consciente de su área de mejora, demostrando sus ganas de mejorar y estar realizando acciones encaminadas a desarrollar este aspecto. Además, se expresa con seguridad, humildad y sinceridad.

¿Te parece interesante el enfoque del candidato B?, ¿Cómo lo plantearías pivotando sobre otras cualidades como la creatividad, la empatía o la comunicación?

 

 

 

 

 

 

Ratatouille: “cocinando competencias”

En esta escena de la película Ratatouille, Remy, el ratón chef protagonista y sus amigos ponen en práctica una serie de competencias.
¡Nada como una cocina para evidenciar habilidades y actitudes!
En la secuencia, quedan demostradas competencias como el trabajo en equipo, el liderazgo y la orientación al cliente, competencias que siguen resultando claves en el mercado laboral. ¿Identificas más de las que aparecen en el vídeo?

El equilibrio en la búsqueda de talento: Borges y su biblioteca de Babel

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“La presión de nuestro entorno y del mercado nos exigen la máxima calidad en el menor tiempo posible”

Actualmente es innegable que estamos inmersos una economía de mercado cada vez más exigente, competitiva y globalizada, donde se compite con multitud de agentes en tecnología, innovación, calidad, imagen de marca, agilidad en los procesos, etc.

Además, las personas y las organizaciones nos vemos obligadas a responder a las demandas de un entorno complejo y con altas dosis de incertidumbre, lo que es conocido como VUCA (volatility, uncertainty, complexity and ambiguity).

“Ha llegado la hora de la digitalización. Ser analógico es sinónimo de extinción. Ha llegado el momento de que profesionales y empresas se transformen; y la supervivencia pasa por la transformación digital.”

Afirmaciones de este tipo, si bien seguramente sean correctas, me dejan un poso de presión y exigencia extrema, lo cual me conduce a reflexionar sobre la necesidad de equilibrar mejor esta obsesión con la búsqueda de la calidad en tiempos record con cierta dosis de realidad, practicidad y sentido común.

En el área de gestión del talento se realizan esfuerzos cada vez mayores por atraer a los mejores profesionales con la máxima agilidad posible. Sin embargo, observo que ni las prisas en “la guerra por el talento” ni la presión por ofrecer un producto atractivo para los candidatos (por ejemplo, Great Place to Work) ayudan a conseguir un adecuado equilibrio entre hacer las cosas como es debido y hacerlas cuando es debido. Una forma de definirlo sería ser más eficientes, pero ¿cómo?

La Biblioteca de Babel

Estas reflexiones surgen de un maravilloso cuento del escritor argentino Jorge Luis Borges, ‘La biblioteca de babel’, publicado por primera vez en la colección de relatos  ‘El jardín de senderos que se bifurcan’ (1941), colección que más tarde fue incluida en el libro de relatos ‘Ficciones’ (1944).

En mi opinión, esta historia es una invitación a la reflexión sobre las diferentes búsquedas que hacemos en nuestra vida, sobretodo centradas en la búsqueda del conocimiento y del perfeccionamiento personal y profesional. Un proceso exigente y lleno de complejidades, aunque también objeto de grandes satisfacciones.

En este cuento claramente metafórico y aleccionador, se describe la biblioteca de Babel como un complejo compuesto por un número indefinido de galerías hexagonales e idénticas. El relato es la especulación de un universo compuesto de una biblioteca creada antes de la aparición del ser humano que contiene todos los libros posible arbitrariamente ordenados.

Dadas estas condiciones, la biblioteca contiene desde algún libro que consiste solamente en la repetición de una misma letra, hasta innumerables versiones del Quijote o cualquier otro libro, en todos los idiomas conocidos, en todos los idiomas desconocidos, con todas los errores imaginables, etc. El catálogo de Borges va más allá: “las autobiografías de los arcángeles, la relación verídica de tu muerte”… en palabras del escritor argentino, “basta con que un libro sea posible, para que exista” en algún lugar de la inmensa Biblioteca.

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Dentro de este universo creado existen diferentes personajes:

  • Inquisidores que pretenden destruir los libros que juzgan sin sentido (temidos y aborrecidos por su fanática condenación al fuego de incontables libros, más que por el daño real hecho a la inmensidad de la Biblioteca).
  • Aventureros que recorren las salas hexagonales en busca de su redención particular.
  • Místicos que anhelan encontrar el Libro Total que desvele todos los misterios del mundo, e incluso proscritos azaristas que manejan cubiletes y dados prohibidos, al objeto de producir algún día, más que encontrar, esos libros sobrenaturales.

La búsqueda del equilibrio en la búsqueda

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Cuando leí por primera vez este relato me fascinó, me marcó de por vida y en algún lugar de mi mente se archivó.Se archivó para hacerme hoy reflexionar acerca de que en los tiempos actuales nuestra biblioteca es casi infinita, hay un exceso de información, y es difícil encontrar el libro que buscamos en el tiempo que tenemos marcado para lograrlo y puede que no valga la pena obsesionarse con encontrarlo.

Por otro lado, es importante buscar perfeccionar todo aquello que hacemos y equilibrarlo con la realidad en la que nos movemos.

“El tiempo y la calidad son factores clave que deben ir acompasados. Si perdemos el foco estaremos perdidos en la inmensidad de la biblioteca de Babel”

En el caso de la gestión de talento ocurre lo mismo, forma parte de nuestra función como agentes del área de RRHH la definición e implementación de procesos de calidad ágiles para la atracción y búsqueda que vayan acordes a la realidad actual, pero tampoco es recomendable actuar sublimados por ésta. Como consecuencia existe el peligro de caer en los extremos: el exceso de prisa o el exceso de pausa.

Exceso de prisa

En un extremo fichamos por experiencia y conocimiento, creo que en parte obsesionados por ser los más rápidos en contratar a los mejores talentos del mercado, pero, ¿ éstos lo son? Los defensores de la selección por competencias dirán que en la situación actual tiene más valor identificar el talento a través de competencias clave como pueden ser la adaptabilidad, la resiliencia, las habilidades digitales, la proactividad, etc. En esta línea, ¿qué nos dirán las áreas de negocio cuando no hayamos acertado con los “talentos” seleccionados?

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Exceso de pausa 

En el otro extremo, en la búsqueda de los candidatos perfectos podemos llegar a definir procesos largos y complejos, usar herramientas altamente sofisticadas, etc. ¿Qué nos dirán desde el departamento financiero? Estáis asumiendo costes excesivos en cuanto al tiempo dedicado y el desembolso económico.

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La clave está en el equilibrio

El reto es convencer de la importancia de definir una estrategia a largo plazo de Gestión del Talento.

Deberíamos ser capaces de marcar los límites necesarios a nuestros clientes internos siendo al mismo tiempo receptivos a sus necesidades para conseguir seleccionar a los candidatos idóneos para los puestos que tengamos que cubrir, estableciendo los tiempos y los procesos para garantizar dicha adecuación en un tiempo razonable. Esto no es más que un punto de vista, lo que importa es, como diría el maestro Borges:

“Todas las teorías son legítimas y ninguna tiene importancia. Lo que importa es lo que se hace con ellas”

El Kairós & la importancia de poner las cosas en perspectiva

¿Pasas por una mala época? ¿Estas sin trabajo? ¿te has quedado sin pareja? ¿te sientes pequeñ@?

La vida está llena de altibajos y cuando nos encontramos en momentos de incertidumbre vital podemos llegar a creer que no tenemos talento, que somos unos incomprendidos o que simplemente tenemos mala suerte.

Entonces las dudas nos asaltan como sombras oscuras, haciéndose dueñas de nuestros pensamientos y sentimientos, paralizándonos.

Sombras

En este post pretendo hacerte reflexionar acerca de un concepto que me trasladó una persona muy sabia que me explicó el concepto filosófico del Kairós.

Este estado lo definieron los sofistas griegos como un lapso indeterminado en el que algo importante sucede. Su significado literal es «momento adecuado u oportuno» y según esta corriente de pensamiento, se puede interpretar como “el momento adecuado para hacer algo”.

Aquí y ahora, quiero trasladarte que al contrario de lo que podemos pensar, estos momentos de incertidumbre son en realidad puntos de inflexión en los que todo puede cambiar a mejor, momentos en los que podemos ser timoneles de nuestro propio destino y estamos en la mejor situación para construir, equipar y orientar nuestro barco en la dirección que queramos.

La clave, en mi opinión, es primero pararnos a pensar y reflexionar acerca de lo que queremos hacer y lo que queremos ser y entonces y solo entonces, ponernos manos a la obra. Para ello es interesante no hundirnos, poner las cosas en perspectiva y lanzarnos a construir nuestro futuro, observando nuestro pasado en su conjunto, posicionándonos en nuestro presente y trabajando por una realidad que supere la actual.

Para ilustrar estas ideas, te dejo esta bonita historia de los sabios taoístas como invitación a la reflexión acerca de la importancia de poner las cosas en perspectiva:

En un poblado situado en la ladera de una colina de la China rural, vivía un criador de yeguas conocido como Chuen Li. Era un hombre muy querido por todos los habitantes de su aldea. Educado y cariñoso, siempre había prestado ayuda a cualquiera que la necesitara. Su negocio de las yeguas era más rentable que el de la mayoría de los campesinos del poblado, dedicados principalmente al cultivo de arroz, pero, si alguno lo necesitaba, nunca había dudado en compartir con ellos sus ganancias.

Un buen día, durante una agitada tormenta, una de las paredes del establo se derrumbó y las yeguas escaparon asustadas.

A la mañana siguiente, cuando la tormenta amainó, los pueblerinos quedaron desconsolados al contemplar el establo. El pobre Chuen Li había perdido todo cuanto tenía por un golpe de mala suerte. Éstos, con la intención de animarle y mostrarle su apoyo, se dirigieron a su casa. Cuando llegaron, Chuen Li estaba sentado en el porche dejando que el sol, recién salido, calentara su rostro. Los habitantes del pueblo se acercaron a él y le dijeron que  lo sentían mucho, que no se preocupara porque podía contar con ellos, que sólo había sido un golpe de mala suerte. Chuen Li los miró conmovido y, con los ojos llenos de agradecimiento, sonrió y les dijo:

 “Tal vez.  Que el tiempo lo decida”

 Al cabo de unos meses llegó la primavera. Los animales, atraídos a ese lado de la colina por los frutos que crecían en sus árboles y arbustos, comenzaron a acercarse al poblado cada vez con más frecuencia. Un buen día, un grupo de yeguas aparecieron en las inmediaciones del poblado. Muchas de ellas estaban preñadas y estaban acompañadas por algunos sementales. Rápidamente, Chuen Li, con la ayuda de su hijo, tras haber reconocido a sus yeguas, se puso en marcha. Uno por uno consiguieron meter en el establo a todos los animales.

Los habitantes del poblado, maravillados y felices por la buena fortuna de Chuen Li, decidieron ir a su casa a felicitarle. Al llegar, Chuen Li y su hijo estaban sentados sobre una de las vallas del picadero, contemplando a los sementales recién atrapados. Les dijeron lo contentos que estaban por ellos y por su buena fortuna. Chuen Li, orgulloso, pero agotado por el duro día de trabajo, los miró cálidamente y les dijo:

“Tal vez. Que el tiempo lo decida” 

Una mañana, pocos días después de haber logrado llenar sus establos, mientras intentaba domar a uno de los sementales, el hijo de Chuen Li sufrió una aparatosa caída. Se había fracturado la pierna derecha por varios sitios y a duras penas podía caminar. Chuen Li pidió ayuda al resto de aldeanos para traer al pueblo al mejor médico de la zona y, entre todos, lo consiguieron. Todos se hallaban reunidos alrededor de la casa de Chuen Li, mientras el médico examinaba la pierna de su hijo. Al final, el médico salió de la casa y, ante las preguntas de los aldeanos, les contó que el hijo de Chuen Li nunca se recuperaría plenamente. De ahora en adelante no podría correr y se vería obligado a usar un bastón para caminar, pues su pierna derecha no sería capaz de soportar el peso de su cuerpo. Uno a uno, los aldeanos entraron a la casa para tratar de animar a Chuen Li y hacerle ver que lo ocurrido no era culpa suya, sino otro golpe de mala fortuna. Ninguno entendía como un hombre tan bueno podía tener tan mala suerte. Pero de nuevo las palabras de Chuen Li les cogieron por sorpresa. Sentado en una mesa sobre la que había una vela próxima a apagarse y un libro que había estado leyendo,  Chuen Li los miró y les dijo:

“Tal vez. Que el tiempo lo decida”

Siete meses después estalló la guerra. Miembros del ejército aparecieron en el pueblo para reclutar a los jóvenes en edad de combatir. Todas las familias del pueblo vieron partir a sus hijos sin saber cuándo volverían a verlos. Todas excepto la de Chuen Li, cuyo hijo no había sido incorporado a las tropas del ejército por culpa de una cojera en su pierna derecha. De nuevo, las familias se volvieron hacia Chuen Li para felicitarle por la suerte que había tenido y, de nuevo, éste les dijo:

“Tal vez. Que el tiempo lo decida” 

 Si tan solo leemos uno de los fragmentos del texto al azar, el mensaje será distinto del que percibamos cuando leyamos el cuento en su totalidad. Cada fragmento puede hacernos sentir tristeza, alegría, envidia, compasión o cualquier otra cosa.

Sin embargo, sólo será un fragmento de algo mucho más grande cuyo significado está aún por descubrir, al igual que ocurre cuando observamos nuestras vidas. El fragmento que escojamos y la interpretación que le demos sólo dependerá de cada uno de nosotros, pero todos haríamos bien en recordarnos la importancia de poner las cosas en perspectiva para encaminar nuestra vida con el motor de la alegría y la esperanza.

“Una persona no puede directamente escoger sus circunstancias, pero sí puede escoger sus pensamientos e indirectamente -y con seguridad- darle forma a sus circunstancias”(James Allen)