Tompkins y los Esteros del Iberá: liderando el cambio

Sé el cambio que quieres ver en el mundo“. Mahatma Gandhi. Tal vez Gandhi no dijera exactamente estas palabras, pero la interpretación de su pensamiento en este aspecto se podría resumir en esta frase, entendiendo que la transformación personal y la social han de ir de la mano; no basta con el cambio del individuo. Esto no es más que el principio.

En su lucha por construir un mundo mejor, Gandhi insistía en que sólo un grupo de personas trabajando juntas con disciplina y persistencia podría ser capaz de lograr cambios significativos en el status quo. Pero todo empieza con el cambio de uno mismo y el líder de la revolución pacífica en India es un buen ejemplo. No todo el mundo sabe que en sus inicios como abogado en Sudáfrica no era tan “zen” como podríamos pensar, sino más bien propenso a los arranques y exabruptos. Tampoco las disciplinas del ayuno y la meditación formaban parte de sus prácticas comunes, hasta que lo fueron. Los mitos no se forman de la nada y lo cierto es que la distancia entre aquel Gandhi y el que guió a India a su independencia era enorme, como lo es el margen de mejora que todos tenemos. Afortunadamente…

Pero existen muchos más ejemplos quizás menos conocidos y, en este caso, me ha parecido interesante presentaros a otro modelo de agente del cambio del que tuve conocimiento recientemente en mi visita a la provincia de Corrientes, en Argentina. Se trata de Douglas Tompkins, un empresario de éxito que un día cambió la comodidad de su hogar en EEUU por ayudar a preservar el planeta.

La historia de este ecologista visionario fallecido en 2015 me fascinó desde el principio y me ganó con sus planteamientos para transformar lugares desde una perspectiva integral.

Concretamente, pude observar de primera mano el proceso de cambio que están viviendo en los pueblos de alrededor de la Reserva Natural de los Esteros del Iberá impulsados por las buenas prácticas de este gran hombre y su fundación The Conservation Land Trust, CLT en adelante, que trabaja con promotores y agentes locales. Desde hace años, todos juntos colaboran para lograr una transformación integral de una zona de gran interés ecológico, poniendo el foco en la restauración y conservación de la reserva, así como en la adaptación de los habitantes de alrededor para lograr convertirla en un destino turístico que sea fuente de riqueza para sus habitantes sin que la zona se vea perjudicada ambientalmente. Todo un reto.

El paralelismo con las buenas prácticas en los procesos de gestión del cambio en las compañías está servido y, desde mi experiencia en consultoría, creo que sus planteamientos y acciones en el terreno suponen un caso de éxito y un ejemplo a seguir por muchas compañías del sector privado. Por ello, quiero acercaros en primer lugar un poquito a la vida de Tompkins y, a continuación, compartiré un ejemplo de las muchas transiciones vividas en este maravilloso entorno, el caso del cazador reconvertido a guardaparque, punta de lanza del proceso de transformación que actualmente se vive en la zona.

Douglas Tompkins: el cambio en persona

 Vídeo resumen de la historia del empresario y ecologista, Douglas Tompkins.

Para los menos vagos y que le quieran dedicar un poco más de tiempo, dejo este vídeo de 16 minutos que resume de forma entretenida la vida de este empresario y su evolución.

Sigamos. Douglas Tompkins (1943- 2015) fue un empresario y ecologista estadounidense dedicado a la conservación, restauración y activismo medioambiental. Aficionado desde joven a la escalada y el esquí, realizó muchos viajes por Estados Unidos y Sudamérica, llegando incluso a producir con un grupo de amigos un film (Mountain of Storms) de su aventura en la Patagonia para escalar el Monte Fitz Roy. Fruto de estas experiencias y evidenciando su espíritu emprendedor, funda la compañía The North Face (como se ve en el link, la marca, lógicamente, utiliza el nombre de su creador para proyectar una imagen positiva).

Más adelante, se embarcaría en otro proyecto, fundando la empresa de ropa Esprit junto con su primera mujer, Susie Rusel. Bajo su administración, la compañía crecería hasta convertirse en una empresa multinacional. Pero algo había evolucionado en Tompkins. A finales de los años 80 se empezaría a interesar cada vez más en el activismo ambiental y a desencantarse con el fomento de la cultura de consumo, llevándolo a vender su parte de Esprit (como se aprecia en el link el desencanto podría ser mutuo, pues en la historia de la marca se le nombra como “Doug” mientras que a la que fuera su mujer se le mantiene el nombre y apellido. Pero no especulemos, sus razones tendrían…).

Poco tiempo después se casaría con la que sería su segunda y última esposa, Kristine McDivitt, empresaria y conservacionista también estadounidense, con la que se iría a vivir al sur de Chile para concentrarse en la conservación de la región patagónica. Al poco tiempo, crearía la Foundation for Deep Ecology (1990) y CLT (1992).

Desde los años 90, Tompkins y sus organizaciones se centraron en la preservación de la biodiversidad y los paisajes silvestres y su planteamiento desde entonces ha consistido en ir adquiriendo grandes extensiones de tierra con el objetivo de transformarlas en parques nacionales para garantizar una conservación a largo plazo y poder ofrecer las máximas ventajas ecológicas, culturales y económicas a los estados y a las comunidades locales. Como símbolo de sus prácticas, quedará para el recuerdo su trabajo en Chile para acondicionar los parques de Pumalín y Corcovado y su cesión posterior como Parques Nacionales. Así, tras sus éxitos en Chile, a principios de este siglo posó su mirada transformadora en Argentina y en concreto en la provincia de Corrientes, en el extenso humedal de los Esteros del Iberá…

Los esteros del Iberá: El cambio en el lugar

Foto Aérea Iberá_ 3
Imagen aérea de los Esteros del Iberá.

Tompkins, a su llegada a este paraje tan singular, debió de observar los progresos en la conservación y desarrollo que se estaban realizando en la zona desde 1983, fecha en la que sería declarada como Reserva Natural. Sin embargo, no debieron de resultarle suficientes. A principios del siglo XXI todavía quedaba mucho por hacer.

Don Severo_MARISCADOR
Don Severo, lugareño de los esteros, maneja la “tacuara” (remo alargado) para desplazarse en canoa.

En este contexto, este lugar, antaño rico por su fauna y flora, corría peligro de perder, además de múltiples especies y parte de su valiosa biodiversidad, una identidad cultural única marcada por un pasado guaraní mezclado con la presencia española y las influencias jesuíticas de las antiguas misiones cercanas a la provincia. Y esto no lo podían permitir.

Tompkins y su equipo se marcaron el propósito de actuar para recuperar las raíces identitarias del lugar y sus habitantes para convertirlo en una fuente de riqueza ecológica y turística.

Así, ni corto ni perezoso, compró 150.000 hectáreas de campos ganaderos viejos que bordeaban la reserva natural existente, tierras que incluían hábitats no representados en el parque existente. El plan era seguir el mismo proceso que había funcionado en los parques chilenos. Es decir, donar estas tierras al Gobierno argentino una vez acondicionadas para incluirlas en la reserva, creando un nuevo parque estrictamente dedicado a la conservación.

Este nuevo parque, que sumaría 1.300.000 hectáreas aproximadamente, sería el Parque Nacional más grande de Argentina. Los compromisos de cesión se establecieron con un calendario de cesiones entre 2017 y 2020 y, por el momento, para la desdicha de sus detractores (siempre hay que contar con resistencias al cambio), los plazos se están cumpliendo.

Adquiridas las tierras, su trabajo se centró al principio en la re-introducción de especies extinguidas y en el cuidado de la naturaleza. Necesitaba aliados y pronto identificó al mejor conocedor de la zona; el mariscador.

El mariscador: de cazador a guardaparque

GUARDAPARQUES-MARISCADOR
Mingo Cabrera, uno de los primeros mariscadores que fue “reciclado” a guardaparque.

Este es el caso más significativo del proceso de transformación que se vive en los Esteros del Iberá. La figura del mariscador surgió a principios del siglo XX en un contexto en el que los habitantes de la cuenca solo veían a la fauna como un recurso que debía ser cazado, extraído y vendido de la forma mas rápida posible. Ante esta situación, algunas personas se internaron en lo más profundo de este sistema hídrico para dedicarse a la caza y a la pesca como medio de subsistencia. Así nacería el oficio de mariscador, que participaría activamente en la desaparición de variedad de especies. Afortunadamente, desde la creación de la Reserva empezó a cambiar la perspectiva en la región y la primera transformación se produjo precisamente en estos cazadores. Siendo perfectos conocedores del territorio y del comportamiento de los animales de la zona, se les reciclaría como guardaparques para aprovechar sus conocimientos para “conservar frente a destruir”.

Y esta pequeña transformación encendería la mecha para ir construyendo todo lo demás, pues pronto, Tompkins y Cía, se darían cuenta de que era necesario trabajar más aspectos de la zona; los relacionados con sus gentes. Así, tomando este icono del cambio como bandera, empezarían a esbozar un plan estratégico centrado en desempolvar y reflotar los valores y la cultura de antaño, recuperar el esplendor de su fauna y su flora y, al mismo tiempo, lograr convertirlo en un destino comercializable a través de un turismo sostenible y de calidad.

El ecoturismo y la producción de naturaleza: un proceso de gestión del cambio

“Aún estamos a tiempo de construir el tipo de turismo que queremos tener”, defendía Marisi López, responsable de las relaciones institucionales de CLT en una reciente charla en Corrientes a la que asistí. Esta frase me conectó rápidamente con la idea, y en mi cabeza resonó: lo mismo ocurre en toda organización. Podemos construir el tipo de relaciones que queremos tener con nuestros clientes, empleados, etc.

Y de este principio parten los conceptos de ecoturismo y producción de naturaleza, principales motores de un modelo planteado desde una visión integral que pretende emplear a muchas personas creando diferentes ocupaciones alrededor de este fenómeno. Posibilidades no faltan.

Por un lado estaría toda la oferta de empleo que se genera en el cuidado del parque, como sería el caso del ya mencionado y reconvertido guardaparque o la labor de biólogos y especialistas en el cuidado de especies de fauna y flora. Por otro, habría que hablar de todas las posibilidades que podrían generarse en el sector turístico como son la hostelería, alojamiento, artesanía, transportes, servicios de guías, etc. Al final, el principio que resume todo esto es, como dicen desde CLT, que “un yacaré vale más vivo que uno muerto por todo lo que genera a su alrededor”.

YACARÉ
El Yacaré es un representante de la fauna en los esteros y un icono para el turismo en la zona.

Además, hay que tener en cuenta que existe una necesidad cada vez más palpable de “consumo de naturaleza”. La demanda tiende cada vez más a incrementarse por la emigración de las personas de los pueblos a las ciudades, convirtiendo a lugares como este en pequeños oasis de contacto con la naturaleza, un producto ecoturístico que cumple esa función.

Y en esta linea se ha venido trabajando con las poblaciones locales para apoyarlas en su desarrollo económico, tratando de evitar la emigración de los jóvenes y buscando al mismo tiempo mantener su cultura, tradiciones y entorno natural intactos.

Liderando el cambio: “Cambiando el chip”

Así, el proceso de trabajo que se sigue actualmente para convencer y movilizar a los habitantes de las poblaciones locales para que aprovechen las oportunidades que les ofrece el ecoturismo como herramienta de desarrollo los resumo en 3 aspectos que no se diferencian demasiado de los aplicados en los procesos de gestión del cambio en las compañías.

CONCIENCIAR E INTEGRAR

Todo empieza por convencer. A través de talleres de sensibilización y concienciación, se pretende ir acercando los conceptos a las poblaciones y, a medida que se vayan involucrando más, se podrá avanzar ofreciendo herramientas, información, formaciones adaptadas, etc. El objetivo es que cada miembro de la comunidad tenga la posibilidad de encontrar su lugar dentro de la cadena de valor del modelo ecoturístico que se plantea.

CREAR COMUNIDAD

Asimismo, se plantea promover el empredurismo comunitario y generar espacios para la cooperación, el intercambio de ideas y el apoyo dentro de la comunidad. En esta línea, es muy importante facilitar espacios de reunión y coordinación para fomentar las asociaciones. Una vez que la comunidad esté concienciada sobre el valor del ecoturismo, haya encontrado espacios para especializarse dentro de la cadena de valor y tenga proyectos concretos, el siguiente paso será el desarrollo de alianzas. Se trata de generar redes desde la persecución de objetivos comunes creando cooperativas y asociaciones que empiecen a liderar por si solas su nueva industria. Tampoco vendrá mal recibir ayudas de otros agentes como la Iglesia, las escuelas, la policía, etc. Existen en la comunidad agentes que cuentan con recursos, experiencia y relaciones que son muy valiosos y conviene convencer a estos stakeholders para que se unan al proceso.

COMUNICAR

Por último, siempre es necesario cuidar la difusión. La comunicación es clave para el éxito de todo proyecto de cambio y, además de armar un destino integrado con múltiples propuestas para el visitante, es decisivo poner de acuerdo a todos los agentes desde una potente estrategia de comunicación.

THOMPKINS Y CIA
Foto de archivo de Douglas Tompkins con miembros de la comunidad.

Y estas son algunas pinceladas del proceso de cambio que se está viviendo, pero hay mucho más. Este fabuloso proyecto sigue y lentamente se van quemando las etapas del sueño que un día visualizó el matrimonio Tompkins.

Me quedo con la frase de que aún estamos a tiempo de construir aquello que queremos tener y pienso que esta idea la podemos aplicar a una compañía, un centro turístico o un trabajo, da lo mismo, lo importante es tener un propósito y perseguirlo. Siempre hay tiempo. Como diría Machado, “Hoy es siempre todavía”.

Os dejo con una imagen del ocaso en este paraje idílico de los Esteros del Iberá, un destino muy recomendable en el que las cosas se están haciendo muy bien por el empeño de una gran persona y la continuidad que le están dando otros. Para mi queda confirmado. El cambio empieza en cada uno de nosotros. 

IBERA ATARDECER
Imagen del atardecer en los Esteros del Iberá.

Agradecimientos al equipo de CLT y en especial a Rafael Abuín, responsable de la producción audiovisual del proyecto Iberá, por ser nuestro guía y proporcionarnos las imágenes que acompañan a este post.

 

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s