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Nacho Aldeguer: “la clave es encontrar tu propia voz”

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“¿Qué hace a los grandes ser grandes? Que tenían su propia voz y supieron comunicar sus mensajes”, afirma Nacho Aldeguer*, actor, actor de doblaje, músico, poeta y humorista, conocido entre otras cosas por sus papeles en series de televisión como Cuéntame cómo pasó, Isabel o La pecera de Eva.

“Tienes que superar dos grandes escollos; saber qué quieres decir y conseguir que a la gente le llegue”, opina este polifacético artista que también tiene un grupo de música, Capman, además de su propia productora, Bella Batalla.

Aldeguer es pura fantasía, creatividad, autenticidad y encanto personal, un improvisador ingenioso que destila humor por los cuatro costados. No obstante, conviene recalcar que buena parte de su éxito es el resultado de muchas horas de esfuerzo y de la pasión con la que encara cada uno de sus proyectos.

Actualmente está preparando el estreno de la obra de teatro El Amante de Harold Pinter, traducida y adaptada por él mismo. Hoy nos ha hecho un hueco en su agenda para charlar sobre talento y para explorar cómo podemos aplicar las herramientas del mundo del espectáculo al desarrollo personal y profesional.

Empecemos por el principio. ¿Qué es para ti el talento?

Es muy difícil contestar a esta pregunta de manera totalmente personal porque estoy muy influido por la definición de John Strasberg, con el que siempre hago los cursos de interpretación. Dice que el talento es la capacidad de percibir lo que estás haciendo. En su opinión, los grandes son grandes porque saben que están haciendo lo que quieren de verdad, de corazón, y si no están haciéndolo saben cómo corregirse para conseguirlo.

¿El talento es algo innato o se adquiere?

Para mí esto no es importante. Tú puedes ser una persona poco talentosa en un aspecto pero tener muchas ganas de hacer algo y que tus ganas te lleven a ser muy bueno en eso. Por el contrario, puede haber otra gente muy talentosa pero que por desidia no se esfuerce mucho y no consiga nada.

Creo que también hay gente que viene con talentos de fábrica y los aprovecha bien. Por ejemplo, tengo amigas actrices que son buenísimas y que no necesitan prepararse especialmente. Llegan y es como si lo entendieran todo ya. Yo necesito meses de preparación. Entonces, por un lado, disfruto de la preparación, pero por otro me da envidia no poder ser tan bueno llegando en el momento. Tal vez puedo serlo y no confío lo suficiente en mí mismo, o tal vez tengo que trabajar aún más mi confianza para llegar a ese nivel.

Antes mencionabas conceptos como la autopercepción, hacer las cosas de corazón, la preparación, la confianza y las ganas. En esta línea, ¿Qué más ideas consideras claves en la adquisición de un talento?

La constancia me parece un factor importante. Se trata de visualizar qué quieres conseguir y trabajar hasta lograrlo. También tienes que saber elegir bien cuáles van a ser tus fuentes de aprendizaje.

Es cierto que la constancia y disponer de buenas fuentes de aprendizaje son muy importantes en el desarrollo de un talento, pero a veces te puedes encontrar con obstáculos en el camino. ¿Cómo los afrontas?

Por definición creo que el ser humano es capaz de todo, yo soy capaz de todo y esto no significa que se pueda hacer de forma rápida. Sé que lleva un tiempo y se trata de aguantar, ser paciente y luchar hasta conseguir aquello que te hayas propuesto.

Eres actor de imagen, de doblaje, músico, poeta… ¿Cómo haces para abarcar tantas ocupaciones? ¿Cuál es tu secreto para gestionar el tiempo?

Si te apasiona lo que haces no te cuesta invertir tiempo, es algo que ya tienes ganado. Por un lado, he tenido que renunciar a cosas, por ejemplo, no salgo desde hace tiempo de fiesta. Por otro lado, no tengo horarios predeterminados. Sabiendo todo lo que tengo por delante en la semana, tengo por costumbre desde mis inicios como actor de doblaje llevar una agenda con los objetivos a cumplir. Es una organización laboral flexible que me obliga, eso sí, a estar disponible profesionalmente las 24 horas y los 7 días de la semana.

A lo largo de tu carrera has colaborado con personas reconocidas como grandes talentos del cine, del teatro y de la música. ¿Qué has observado que tienen en común?

Pienso que tienen en común una autenticidad especial. Son personas que han localizado qué querían hacer con pasión, algo profundo de su espíritu y coherente con lo que son y se han desarrollado a través de seguir su intuición. La gente que yo más admiro tiene en común su visión particular del mundo y la coherencia que mantienen con ésta. No hipotecan lo que ellos piensan por hacer felices a los demás, sino que hacen felices a los demás porque se esfuerzan por ser ellos mismos a su pleno potencial. En realidad, no sé si la palabra es esfuerzo porque quizá esa clarividencia y autenticidad les venga de fábrica y les salga sola.

Destacas la autenticidad como característica común entre las personas que admiras. ¿Qué les diferencia?  

Que cada uno tiene su manera, su estilo. Por ejemplo, John Strasberg y Will Keen, que son dos maestros de la interpretación, tienen dos visiones diferentes. Strasberg tiene un lema: “haz lo que realmente quieres hacer”, que suena muy sencillo, pero que no lo es tanto cuando planteas a la gente este enfoque. Will Keen, por contra, trabaja más desde la técnica. El primero estaría más conectado con la intuición y la emoción y el segundo con la razón y el foco en un resultado concreto. Si te fijas a lo largo de la historia de la arquitectura, del arte, de la escritura. ¿Qué hace a los grandes ser grandes? Que tenían su propia voz y que supieron comunicar sus mensajes. En el desarrollo de un talento, además de esforzarte para ser bueno en una disciplina, tienes que superar dos grandes escollos: saber qué quieres decir y conseguir que a la gente le llegue.

Esos dos escollos se pueden superar desde una buena comunicación, un talento que parece imprescindible en tu profesión y que no lo es menos para las empresas. Te hemos visto interactuando con soltura con el público en los conciertos de Capman o en el show humorístico del Debate con bate. ¿Cómo consigues conectar con tu audiencia?

Depende del medio. Como músico, por ejemplo, tengo una visión particular de los conciertos. Creo que un concierto es un dialogo, no es un monólogo. Para empezar no me gusta estar arriba de un escenario, me gustaría que existieran salas donde estuviéramos todos a la misma altura porque me encanta el mensaje de que artista y público somos lo mismo, tanto en la vida, como en el momento, como en lo que estamos creando. Necesito comunicarme con el público, saber qué le está pasando, qué le está llegando… porque siempre puedo cantar solo en mi casa.

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(Concierto de Capman en 2014)

En una obra de teatro no hay tanta interacción. Hay un “minidiálogo”, notas la energía de la sala, hay risas, pero no es lo mismo.

Como humorista, quiero entretenerte, quiero que te llegue mi mensaje. Al final, Debate con bate es un teatro discursivo. Yo te estoy contando algo muy importante para mí, que es la situación política del país, pero sé que para que te llegue tengo que entretenerte, porque la información ya la tienes en los periódicos. En Debate con bate tenemos que fiarnos de nuestras sensaciones y de nuestra intuición para desarrollar los guiones. Cuando escribo algo con Daniel Orviz, los dos vemos nuestras reacciones y pensamos que si nosotros, que somos verdaderamente exigentes, nos estamos riendo, el público, que probablemente viene a favor y a relajarse, se va a reír.

Pero, permíteme que insista…¿qué trucos darías para trabajar la comunicación de cara al público en otros ámbitos como el laboral?

Conoce al dedillo de lo que hablas, tienes que saber exactamente qué vas a contar. Cuéntalo como tú quieras y tú creas que es la mejor manera. No leas, si es posible. Imagina que vas a una obra que has pagado y los actores están con el texto delante…

También me parece que para tener perspectiva te ayuda imaginar que tú mismo vas a ser tu propio público. Te va a dar ideas como: ¿estoy siendo reiterativo en esto? Si yo fuera mi público y me dijeran esto tres veces, ¿qué pensaría?

Igual pensaría, ah, esto es importante, no lo había oído nunca, menos mal que me lo han repetido varias veces porque sólo lo había oído la última; o lo contrario, esto me parece reiterativo, ahora que lo pienso lo sé de sobra y todo el público lo va a saber. Aunque me cueste lo voy a quitar y voy a dar por hecho que todo el mundo lo sabe.

Existe una tercera opción. Pedir al público su opinión. Oye, ¿esto todo el mundo lo sabe? No pasa nada si no lo sabéis. Perdón, quería asegurarme de que no era el único tonto de la sala. La sala se ríe. Seguimos.  En los momentos en los que estás cuestionando al público, lo que saben o no, siempre está bien que, si saben, el tonto seas tú. Puedes mantenerte como el tonto esos cinco segundos y después, si tienes algo interesante que aportar y la mayoría no lo sabe, ya no eres el tonto.

Suena interesante como estrategia de cara al cliente. Se suele decir que el público es soberano y que el cliente siempre tiene la razón. Por otro lado, dicen que el lenguaje no verbal tiene una importancia capital en la comunicación. ¿Qué consejo darías para trabajar este aspecto?

A mí me sirve tomarme mi tiempo en casa, para ver cuál es mi postura corporal cómoda, relajada. Para poder ir localizando mis tensiones y verme en diferentes situaciones. A ver, si me pongo en un atril, ¿qué me pasa? ¿qué tengo más cargado? Los hombros se me cargan mucho, los puedo relajar, sí. Todo esto lo archivo y cuando me toca subir a un atril, dedico los cinco segundos en los que la gente bebe agua para acomodarme.

Bueno, ya para terminar, te voy a pedir que completes esta frase: “Todos tenemos nuestros talentos, lo primero es descubrirlos”.

Lo siguiente es desarrollarlos y disfrutarlos. Lo último no existe.

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(Imagen en exclusiva del rodaje de The Promise, película americana que se estrenará este año protagonizada por Christian Bale y Oscar Isaac).

* Para este profesional tan polifacético el mundo siempre se queda pequeño. Tan pronto le verás doblando la voz a Draco Malfoy, némesis de Harry Potter, como interpretando a personajes tan importantes de nuestra historia como el torero Dominguín en Manolete o César Borgia en la serie Isabel. Le hemos podido seguir en papeles más dramáticos, siendo Felipe, el amigo “liante” de Carlitos en Cuéntame cómo pasó, o “poniéndose en la piel” de Fernando Casado, el problemático paciente de La Pecera de Eva.

Además de actor y actor de doblaje, al incombustible Aldeguer se le da bien la música, es cantante e, incluso, se atreve con el freestyle rap. Tiene un grupo de música conocido como Capman liderado por él mismo con el que en 2010 publicó el disco llamado “Lecciones de vida”, una original fusión de rap y jazz. Por si fuera poco, posee la habilidad de tocar instrumentos como el hang, la batería y el piano. Actualmente ha creado su propia productora de teatro, Bella Batalla, y está ultimando el montaje teatral de El Amante de Harold Pinter.

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