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Los talentos del viajero

En este post quiero compartir contigo una reflexión que llevo tiempo haciéndome: viajar es una poderosa forma para conocer nuestros talentos y ponerlos en práctica, así como para descubrir carencias, miedos, creencias limitantes…

Mientras viajamos ponemos en marcha una gran variedad de habilidades y competencias. Las mostramos, las desarrollamos y, a menudo, las ponemos a prueba. Como decía el autor del clásico de la generación beat, “On the road”, uno de los muchos escritores que te invitan a viajar sin parar, el camino es lo más importante.

“Nuestras maletas maltrechas estaban apiladas en la acera nuevamente; teníamos mucho por recorrer. Pero no importa, el camino es la vida”. – Jack Kerouac.

El modelo de gestión por competencias, ampliamente extendido en la gestión del talento de multinacionales de todo el mundo, se basa en el desarrollo de aptitudes, actitudes y habilidades consideradas de éxito. Esto son las competencias, el cómo llegamos a conseguir los mejores resultados.

Un eficaz método para la selección basada en competencias es el assessment center. Consiste en la realización de una serie de pruebas individuales y colectivas a un grupo de personas con unos condicionantes de tiempo, cierto nivel de dificultad y estrés. La teoría dice que exponiendo a los participantes a situaciones retadoras mostrarán sus fortalezas y áreas de mejora, es decir, sus tendencias naturales de comportamiento con un nivel de predicción cercano al 70%. Los observadores, buscarán identificar tendencias de comportamiento evaluando a los participantes y su nivel de ajuste a las competencias establecidas previamente por la empresa contratante.

La premisa que se sigue en todo momento se basa en que la manera en que nos comportamos en determinada situación de un pasado reciente es un buen predictor de nuestro comportamiento futuro en situaciones parecidas. La cuestión es que estos hábitos y tendencias se pueden modificar y potenciar partiendo de la identificación previa y de poner el foco en ejercitarlo. En la línea de Francisco Umbral

“El talento, en buena medida, es una cuestión de insistencia”

Dicho esto, no me parece descabellada la observación de que cuando viajamos, vivimos una situación nueva, que nos saca de nuestra famosa “zona de confort” y que en muchas ocasiones nos pone en la situación de poner en marcha nuestras habilidades y talentos, o lo contrario, nos permite darnos cuenta de nuestras carencias, barreras, prejuicios, creencias limitantes, inseguridades, etc. Tal vez sea interesante seguir al poeta por otros caminos menos habituales…

 “Dos senderos se abrían en el bosque y yo… yo tomé el menos transitado”. –Robert Frost.

En este sentido, te animo a viajar todo lo que puedas para disfrutar al máximo de todos sus beneficios y te voy a proponer un ejercicio de auto-exploración y de desarrollo de habilidades. ¿Te animas?

Veamos 3 ejemplos de competencias que podemos poner en práctica en nuestros viajes. Explora dentro de ti y reflexiona sobre tu desempeño como viajero. Piensa que lo que aplicas en tus viajes, lo podrás aplicar en otros ambientes, como tu trabajo.

Planificación

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Todo viaje requiere de una planificación previa. Trata de contestarte a estas preguntas. ¿Con cuanta antelación organizo mis viajes? ¿Qué cosas tengo que tener en cuenta para planificar un viaje? ¿Qué recursos necesito? ¿Qué puedo anticipar? ¿Quiero visitar una serie de lugares y el tiempo fijado está muy ajustado? Una buena planificación te ayudará a gestionar mejor el tiempo. Dedicar tiempo a la búsqueda de información también puede ser un aspecto clave a tener en cuenta…

 Comunicación

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Afortunadamente, no estamos solos en este mundo y tenemos muchos medios para comunicarnos. Desarrollar esta competencia en todos sus aspectos resulta esencial. Trata de reflexionar sobre cómo te comunicas.

  • ¿Has tenido que hablar con otra persona en otro idioma que no dominas? Practica tu lenguaje no verbal.
  • ¿Has tenido que convencer a un revisor del tren para que no te multe? Practica tu capacidad de influencia.

Estos son solo ejemplos, piensa en qué situaciones necesitas ejercitar tu comunicación y pierde el miedo, lánzate y dile adiós a la vergüenza. Recuerda, cuando viajas, ¡nadie te conoce!

Flexibilidad

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Se dice que viajar abre tu mente. Yo creo que amplia nuestra visión del mundo y nos ayuda a desentrañar nuestro significado dentro del mismo. Nos empuja a empatizar con otras personas y culturas, a entender nuestra grandeza y al mismo tiempo nuestra insignificancia. Viajar nos impulsa a conocer y entender otras versiones y puntos de vista, a adaptarnos mejor a otros contextos y a otras formas de ser.

Con una mayor perspectiva de las cosas nuestras aportaciones tienen una mayor riqueza, podemos dejarnos caer desde las alturas para observar las situaciones teniendo en cuenta más factores, desplegando el paracaídas siguiendo el ejemplo del genio del siglo XX…

“La mente es como un paracaídas… Sólo funciona si se abre”. Albert Einstein.

La flexibilidad nos ayuda a crear, a innovar, a trabajar en equipo, a liderar personas y proyectos…

La mente del viajero

Podemos complicarlo todavía un poquito más. Me viene a la mente un consejo del autor del libro “Mindfulness para llevar, aquí y ahora” de Rohan Gunatillake. En uno de sus ejercicios nos propone que observemos durante nuestro día a día cosas que haya a nuestro alrededor aplicando “la mente del turista”…

Si te pareces un poco a mí, cada vez que visitas una ciudad o un país nuevos, tu atención suele incrementarse de manera natural y sientes un interés mayor por todo lo que te rodea. A mí los edificios me parecen más cautivadores. Percibo más detalles de las personas con las que me cruzo, de las tiendas, y me es mucho más fácil estar presente mientras paseo por una calle, porque todo me resulta vivo y diferente…

…ahora contempla lo que te rodea a través de los ojos de un extranjero que está de viaje, con la frescura, el interés e incluso la ingenuidad que ello conlleva. La forma más sencilla de conseguirlo es buscar un detalle de tu calle, tu edificio o tu estación de tren en el que no te hubieras fijado antes y fomentar cierta sensación de interés o curiosidad por él.

Solamente no estoy de acuerdo con el título. Cambiaría turista por viajero, que implica mucho más.

Por otro lado, aunque pueda resultar más sencillo identificar en nuestros viajes las competencias que necesitamos para potenciarlas, pulirlas o empezar a incorporarlas, seguro que es posible aplicar esta mentalidad en nuestros entornos habituales sin tampoco obsesionarse ni desesperarse. Nadie dijo que fuese fácil.

El camino del desarrollo es un regalo que solo nosotros mismos nos podemos hacer y puede que el auto-conocimiento, el crecimiento personal y profesional, así como la mejora continua, constituyan a su vez una de las vías hacia la felicidad. Viajemos pues, no seamos solo turistas.

“El misterio final es uno mismo”. – Oscar Wilde.

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